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Investigaciones parlamentarias de presunta corrupción

El borrador de la comisión de la AP1 derriba también la versión B del PNV


La comisión de investigación creada en las Juntas Generales de Gipuzkoa sobre los aparentes trabajos falsos pagados por Bidegi en un tramo de la AP1 dispone ya de un borrador de conclusiones, elaborado por la presidenta de esta comisión y de las Juntas, Lohitzune Txarola. En él se derrumba tanto la versión primera y oficializada en la liquidación de junio de 2011, en la que se afirmaba que 900.000 metros cúbicos de tierra habían sido llevados al depósito de Basagoiti-2 con un coste directo de 500.000 euros, como la segunda que se ha ido improvisando en esta comisión, según la cual en realidad la tierra fue depositada en los márgenes de la obra, se usó para tapar falsos túneles, para otros rellenos...

El escrito remitido por Txarola a los grupos no deja duda sobre el motivo principal de la investigación: «Ha quedado claro con las pruebas documentales y las comparecencias que esas tierras no están en Basagoiti-2». Esta cuestión acabó siendo admitida por todos los grupos en las sesiones finales, después de que los peritos ofrecieran prolijas explicaciones al respecto, incluyendo precisiones sobre cómo se mide la ocupación de un vertedero de sobrantes.

Tras ello, el borrador recuerda que personas comparecientes en la comisión como el entonces diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, o el representante legal de la empresa de ingeniería que operó en la obra, José Ignacio Hernández Agirrebengoa, han ido introduciendo una segunda opción alternativa para explicar el misterio de la tierra «desaparecida»: que ese volumen sobrante estuviera en realidad en la obra y se hubiera computado en un capítulo que no le correspondía. Un error de apunte, en otras palabras.

Txarola rechaza también esta opción, defendida enérgicamente por la portavoz del PNV, Eider Mendoza, con profusión de imágenes. Y es que se constata que estos conceptos (rellenos, tapado de túneles...) «también se pagaron en su momento»; que además muchos de ellos corrían «a cuenta del contratista, según el contrato», por lo que no pudieron facturarse a Bidegi; y que en tercer lugar, ante distintas reclamaciones, la Dirección de Obra respondió que no se debía pagar por ello.

En consecuencia, esta segunda opción de justificar los hechos, investigados ya en el Juzgado de Azpeitia, también se desvanece.

Como la torre de Atotxa

Cabe recordar, y así lo hace este borrador, que se trataba de una cantidad de tierra enorme, equiparable a diez campos de fútbol llenos hasta una altura de nueve metros según explicó una topógrafa, o bien uno repleto hasta 90 metros (que es la altura aproximada de la torre de Atotxa, como apuntó en la comisión el decano del Colegio de Caminos, Canales y Puertos de Euskadi). Este calificó la cantidad de «barbaridad». El grupo del PP ha considerado que para llevar todo ello a Basagoiti se debieron habido movido unos 100.000 camiones (lo que obviamente no pasó), y el actual director de Carreteras, Joseba Altube, estimó que si el PNV tuviera razón «hubierámos tenido un camión subiendo y otro bajando del depósito de Basagoiti cada cuatro minutos».

Este borrador de conclusiones hace referencia también a otros aspectos colaterales abordados en la comisión, como el coste posterior que tuvo para Bidegi el traslado de tierra al depósito de Osinalde al considerarse erróneamente que Basagoiti-2 estaba repleto. En este punto, Txarola detalla que tampoco se entiende que «terminada la obra en 2009, se computen en 425.741 metros cúbicos las tierras transportadas a Osinalde y dos años más tarde en la liquidación se liquiden 556.386».

En la recta final de esta comisión, Joseba Altube apuntó que este asunto de la tierra puede ser solo la punta del iceberg dado que en esa liquidación final, producida seis días antes del relevo en Diputación, Bidegi pagó a las constructoras más de lo previsto por hasta 88 conceptos diferentes. Este borrador no llega a aludir a ello, aunque podría dar pie a una ampliación de la querella de la Diputación.