Hay términos cuyo uso tan manido en la dialéctica política diaria no hace sino ocultar la falta de argumentos y ensalzar las propias miserias. La tradicional introducción «nosotros, los demócratas» es uno de ellos pero, al hilo de la muerte de Chávez y de otros acontecimientos recientes, conviene detenerse en el adjetivo «populista», un vade retro que inhabilita automáticamente a su destinatario.
Confieso que estoy hecho un lío. Si por populismo se entiende un sistema de gobierno del pueblo frente a las élites tradicionales, acusar de populista a Chávez es precisamente apostar por el regreso al poder de los que tenían a Venezuela hecha unos zorros y a la mayor parte de los venezolanos muertos de hambre.
Para la izquierda tradicional (y demasiadas veces sectaria), el populismo es un movimiento político táctico que favorece y apela a las clases populares pero sin pretender derribar el sistema capitalista. En este sentido, puedo entender, y digo entender, que no compartir, que haya quien desde ese dogma desconfíe de las promesas -aún no totalmente realizadas- de la revolución bolivariana de que transformará Venezuela en una sociedad socialista.
No creo que los que acusan a Chávez de populista por estos lares compartan ese criterio. ¿Qué queda entonces? ¿Que construyó hospitales y comedores públicos para ganarse la simpatía de la población? ¿Dónde hay que apuntarse? ¿Que sus formas y lenguaje político no eran el que impera, y desespera, a la población en Occidente? ¿Eso es ser populista? Populista eres tú.

La ‘cabeza de Baco’ sustraída por un ex alto cargo del PNV llega 50 años después al museo Bibat

EHUko errektorearen aurka esandakoak zuzendu ditu Antxustegik (EAJ): «Hanka sartu nuen»

Una correctora corrobora que el sistema es «muy garantista» y se puede «sacar un cero y menos»

EH Bildu recortaría cuatro puntos al PNV en Bizkaia, según un sondeo foral

