Una vez que el colegiado señale el final del encuentro, poco antes de las 22.00 horas, jugadores y jugadoras de todos los equipos inferiores del club «ofrecerán en el mismo campo un simbólico cobijo a los capitanes del Athletic y del Levante».
«Acompañados por el jugador más joven de la cantera, depositarán en el centro del terreno el balón del último partido y un ramo de flores», señala la nota en la que se explica que este acto servirá como «aperitivo» al cierre definitivo, que se producirá el 5 de junio.
Desde ese momento, se pedirá a los cerca de 40.000 aficionados que acudirán al estadio «un segundo de aplauso por cada año de vida de San Mamés, es decir, cien segundos de ovación para reconocer todo aquello que La Catedral ha dado en el último siglo al Athletic en particular y al fútbol en general».

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