Pello GUERRA - 7K
IRUÑEA
Entrevista
Patxi PUÑAL
Excapitán de Osasuna

Desde los once metros

Patxi Puñal es un fibroso junco que sabe echarse el equipo a las espaldas cuando vienen mal dadas. Esos nervios de acero le convirtieron en un especialista en el lanzamiento de penaltis, hasta el punto de que, según asegura la leyenda urbana, fue el origen de un cántico que se ha convertido en un clásico en El Sadar: «No podrán parar a Patxi Puñal». 7K le somete a una tanda de preguntas directas desde los once metros para descubrir que, una vez liberado de la presión del fútbol, los sanfermines que hoy comienzan serán especiales para él, aunque asegura que no seguirá los pasos de su gran amigo César Krutxaga y verá el encierro desde la barrera.

Patxi Puñal. (Conny BEYREUTHER)
Patxi Puñal. (Conny BEYREUTHER)

En el colegio, eso de apellidarse Puñal tenía que dar cierto prestigio.
Antes tampoco mucho, pero ahora, como somos pocos, la gente sabe que el que se apellida así tiene alguna relación conmigo.

En cambio, ¿la «tx» de su nombre le ha causado alguna vez problemas?
La gente lo asume con tranquilidad. En Navarra vivimos en un sitio muy dividido y a veces por falta de información o de abrirse un poco, todo lo que huele a “tx” es mal interpretado.

¿Cómo se concilia la paternidad y ser jugador profesional de fútbol?
He tenido a los hijos muy tarde, con 35-36 años, así que hasta ahora he vivido para el fútbol y para mí. Pero es cierto que cuando tienes hijos, las cosas cambian y vives bastante para ellos, y lo que queda, para ti.

¿De alguna manera sus hijos son conscientes de la fama de su padre?
Todavía son muy pequeños, ya que el mayor solo tiene dos años. Pero eso lo he ido viendo con mis sobrinos, cuando se han ido haciendo mozos y han ido viendo cómo a su tío lo paraban en la calle para firmar autógrafos o para hacerse fotos con él, y me preguntaban por qué pasaba eso. Es curiosa la reacción en los críos. Saben que su tío juega al fútbol y han ido descubriendo la admiración y la curiosidad que la gente tenía en torno a su tío.

¿Le gustaría que su hijo Oihan o su hija Nikole fueran también futbolistas?
Me gustaría que busquen su camino y hagan lo que más les guste. Si el fútbol les despierta la curiosidad, procuraré ponerles en el mejor camino, como lo haría con otros deportes. Lo que sí quiero es educarles en el deporte y que hagan deporte cuantos más años, mejor. Pero que jueguen al fútbol por encima de todo, no me gustaría. Además, ya sabes que cuanto más quieras, peor (risas).

En su tiempo de ocio, la caza ocupa un lugar destacado.
Me gusta muchísimo. Con el fútbol he podido dedicarle poco tiempo, aunque algunas veces le he dedicado más de lo que debía, pero sí que es cierto que la caza es una de mis pasiones.

Tras retirarse del fútbol, ¿este año los sanfermines serán especiales?
Han tocado muchos años en los que me he tenido que privar de estas cosas, porque no se podía, porque no había tiempo o por las dos cosas. Es el primer año que me toca libre y lo disfrutaré un poco más.

¿Llegará a correr el encierro como su gran amigo César Krutxaga?
A César le gustan mucho los encierros y está a tope en cuanto llegan estas fechas. A mí me gusta el ganado, pero no me veo en ese riesgo. No correré el encierro, porque no siento la necesidad de vivir el riesgo desde tan cerca y pienso que lo voy a disfrutar igual o más desde fuera. Me gustan mucho los animales, pero les tengo muchísimo respeto.

Tres perlas de Tajonar (Raúl García, César Azpilicueta y Javi Martínez) disputaron esta temporada las semifinales de la Champions. ¿Se repetirá algún día algo así?
Ojalá. Para la gente que hemos compartido ratos con ellos, es un orgullo esos chavales que han sido niños al lado nuestro y que ahora estén en el top del fútbol, porque no se puede estar más arriba.

¿Hasta qué punto un jugador que milita hoy en un equipo y la temporada siguiente en otro puede llegar a sentir los colores?
Los sientes porque eres un profesional y sabes que el equipo que te paga es ese y te debes a él, y haces todo lo que puedes. Pero en mi caso, el haber mamado la camiseta de Osasuna, este club, el sentimiento de la gente desde que empiezas a ir al campo con 6 años, no hay color. Si estoy jugando en otro club, mi gente se alegra por mí y disfruta por mis victorias, pero tenerlos en la grada, saber que están ahí tu familia y tus amigos, que metes un gol y están saltando contigo en ese momento, como eso no hay nada.

¿En el fútbol es oro todo lo que reluce?
El fútbol tiene muchas cosas buenas, pero muchas otras que habría que cerrarlas. Entre gente que no está muy metida en el fútbol existe la idea de que el futbolista se harta de ganar dinero y pasa por encima de muchas cosas, pero no todo es así. El dinero fuerte lo ganan pocos jugadores y hay muchos otros que han jugado doce o quince años en Primera División en diferentes sitios y han sacado para pagarse el piso y poco más. Que bastante es poder pagarse un piso, pero no es oro todo lo que reluce.

¿La crisis económica también afecta a los jugadores de fútbol profesional?
Sin duda. Hay muchos futbolistas que van a jugar a otra ciudad, termina el año y el club no les paga. Así que después de estar fuera de su casa y apartados de todo, vuelven perdiendo dinero. Además, con el tema de la crisis, todo el que puede se va, porque aquí solo hay dinero para cuatro o cinco equipos buenos y los demás están cada cual peor. Hay futbolistas que se están marchando a países que hace poco tiempo resultaba impensable que alguien fuera, como Azerbaiyán o México, a lugares que pueden tener su peligro.

La afición del Atlético de Madrid tiene fama de sufridora, pero ¿ese testigo no lo han cogido los seguidores de Osasuna?
La de Osasuna y otras muchas, porque en otros equipos seguro que dirán lo mismo cuando les tocan momentos difíciles. Ahora a Osasuna le han llegado las vacas flacas y nos está tocando sufrir muchísimo, pero cuando se conseguían los objetivos, casi parecía bienvenido todo lo ocurrido.

¿Un equipo vasco volverá a ganar la Liga o eso es misión imposible en estos tiempos de prácticamente bipartidismo en los títulos?
Tendrían que cambiar las cosas, porque, a día de hoy, eso es casi imposible. Igual llega el día en el que los repartos de televisión sean diferentes y se pueda nivelar todo, pero incluso esto último lo veo imposible, porque hay muchos intereses de por medio. Ojalá veamos otro tipo de competencia y más igualdad.

Afortunadamente todavía se dan sorpresas tan agradables como el ascenso del Eibar a Primera.
Haciendo las cosas bien se llega. También tenemos la Real, que, después de un descenso, ha sabido sobreponerse en un corto espacio de tiempo y meterse ahí arriba otra vez. Pero de ahí a pensar en pelear por la Liga, casi ninguno. Este año lo ha logrado el Atlético de Madrid, que tiene un presupuesto ajustado en comparación con Barcelona y Real Madrid, pero si lo comparas con otros muchos, tiene un gran presupuesto.