Ingo NIEBEL

El contraespionaje alemán descubre un espía estadounidense en Defensa

Un segundo caso de espionaje estadounidense en menos de ocho días empeora las relaciones entre Alemania y EEUU. La Berlín oficial está perdiendo la paciencia tras la intervención del móvil de Angela Merkel, el descubrimiento hace una semana de un informador en el servicio secreto exterior y la localización ahora de un espía de EEUU en Defensa. Los partidos representados en el Bundestag piden el cese de estas actividades ilícitas. Fuentes del Gobierno califican «grave» el último caso.

Por segunda vez en tan solo cinco días, el embajador de EEUU en Berlín, John B. Emerson, tuvo que trasladarse ayer a la sede del Ministerio de Exterior alemán para tratar un posible asunto de espionaje. Varios medios alemanes informaron de que la Fiscalía Federal y la Policía Federal (BKA) estaban registrando oficinas y casas particulares en el área de la capital alemana en relación con un supuesto espía alemán vinculado a algún servicio secreto estadounidense. Hasta la tarde del martes, la Fiscalía Federal se limitó a reconocer las diligencias, pero sin ofrecer más detalles.

Según las informaciones aparecidas en medios alemanes, las investigaciones se centran en una persona que trabaja en o para el Ministerio de Defensa alemán. No se ha podido averiguar aún si se trata de un empleado civil o de un militar ni se conoce su género.

El caso llamó la atención del Servicio de Contraespionaje Militar (MAD) por sus «muy intensos contactos» con integrantes de la comunidad de Inteligencia estadounidense. Dado que, como todos los demás servicios secretos alemanes, el MAD carece de competencias policiales pasó el resultado de sus investigaciones a la Fiscalía Federal que junto con la BKA dio inicio el actual operativo, sin que en un principio se hayan producido detenciones.

En el caso de confirmarse las sospechas, sería el segundo caso de espionaje estadounidense en Alemania que se ha destapado en menos de ocho días. El miércoles pasado, las autoridades alemanas arrestaron a un empleado del Servicio Federal de Inteligencia (BND) que en tres ocasiones pasó 218 documentos secretos supuestamente a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). A cambio recibió 25.000 euros.

Ambos casos marcan un nuevo hito negativo en las relaciones entre Washington y Berlín desde que el excolaborador de Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, Edward Snowden, desvelara que Alemania es uno de los países más espiado por EEUU. El espionaje de las telecomunicacione alcanzó incluso el móvil de la canciller Angela Merkel, según se supo en 2013. Desde entonces la jefa de Gobierno ya no considera «amigo», sino solo «socio», a Washington.

Las relaciones se han enfriado más a raíz que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton rechazara, en presencia de la ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, la elaboración de un «acuerdo de no espionaje». Ante esta postura, el titular de Interior, Thomas de Maiziére, ha planteado que los servicios alemanes deberían empezar a espiar a EEUU, Gran Bretaña y al Estado francés.

No obstante, este propósito requiere ante todo una nueva doctrina de Inteligencia aparte de una contundente acción contra todos los alemanes que espían para los todavía «socios».

Eso requiere también un profundo cambio de mentalidad de la élite política, ya que los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks, hace unos años, demuestran cómo altos cargos del Estado y líderes políticos hablaron de asuntos confidenciales con empleados de la Embajada de EEUU.

Snowden pide prorrogar su estancia en Rusia

El agente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense Edward Snowden solicitó a Rusia que le prolongue por un año el asilo temporal que le concedió el 1 de agosto de 2013, confirmó ayer su abogado, Anatoli Kucherena.

«Existe un procedimiento estipulado por la ley rusa. Nosotros cumplimos ese procedimiento para conseguir asilo temporal. Finaliza el 31 de julio de 2014. Por ello, hemos entregado al Servicio Federal de Inmigración (FMS, por sus siglas en ruso) los documentos para extender su estancia en Rusia», explicó a los periodistas. El letrado no especificó qué estatus ha solicitado Snowden para su asilo en Rusia, si se trata de una prórroga de su estancia temporal o de un permiso de residencia. Dijo, no obstante, que la solicitud fue presentada en una oficina del FMS de la región de Moscú.

Según la legislación rusa, el asilo temporal, que se concede por un año, puede ser prorrogado un número ilimitado de veces si no se modifican las circunstancias que motivaron su otorgamiento. Snowden llegó a Moscú el 23 de junio de 2013, huyendo de la Justicia de Estados Unidos, tras revelar que él era la fuente de las revelaciones publicadas por «The Washington Post» y «The Guardian» sobre una trama masiva de espionaje de las comunicaciones por parte de EEUU.

Snowden llegó al aeropuerto de Sheremétievo con la intención de dirigirse a algún país latinoamericano, pero se vio obligado a permanecer en la zona de tránsito del aeropuerto, desde donde pidió asilo a 21 países. Pero ante la imposibilidad de viajar por no tener ningún documento, Rusia le concedió asilo. GARA