@albertopradilla

Madrid ignora a la ONU y descarta control independiente en Melilla

El Gobierno español desoirá las recomendaciones del relator especial de la ONU para los Derechos Humanos de los migrantes, Francçois Crépeau, que propuso en febrero el establecimiento de un «control independiente» en Melilla para comprobar si se producen «devoluciones en caliente». Así lo afirma en una respuesta remitida a Jon Iñarritu, diputado de Amaiur. 

Un guardia civil trata de alcanzar a varios subsaharianos encaramados en la valla de Melilla (AFP)
Un guardia civil trata de alcanzar a varios subsaharianos encaramados en la valla de Melilla (AFP)

«La protección de las fronteras de nuestro país, además de ser un deber de un Estado miembro cuando se trata de fronteras exteriores de la UE, es un derecho nacional ligado a su soberanía y, por lo tanto, no susceptible al control independiente». Esta es la respuesta que el Gobierno español ha remitido a Jon Iñarritu, diputado de Amaiur, que se interesaba por las recomendaciones que Francçois Crépeau, relator especial de la ONU para los Derechos Humanos de los migrantes formuló el pasado 5 de febrero, tras visitar Melilla. Según el funcionario internacional, ante la «difícil» situación que se vive en la ciudad autónoma en relación a los ciudadanos subsaharianos que tratan de saltar la verja para acceder a Europa sería deseable «tener un control independiente y responsabilidad». Una sugerencia que el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz ha obviado. No se puede olvidar que desde el 1 de abril ya está en vigor la disposición de la Ley de Seguridad Ciudadana que da un barniz legal a la expulsión de migrantes en la frontera, pese a que distintas instituciones internacionales la han denunciado por considerarla contraria a la normativa europea.

Pese a no tomar en cuenta las propuestas de la ONU, el Ejecutivo que dirige el Gobierno español se siente en la obligación de justificarse y asegura «respetar» su opinión, así como del resto de instituciones internacionales que se han interesado por las vulneraciones de Derechos Humanos en Ceuta y Melilla. Como ejemplo señala las visitas del comisario de Derechos Humanos de la Comisión Europea o de funcionarios del Consejo Europeo. A pesar de los formalismos, la respuesta sigue su tónica habitual y no da ningún detalle sobre las prácticas de Guardia Civil o Policía española en la frontera, limitándose a repetir la frase estándar de que las Fuerzas de Seguridad del Estado «actúan siempre de acuerdo a los principios de proporcionalidad, congruencia y oportunidad». Además, asegura respetar los Derechos Humanos así como el derecho a la protección de los posibles solicitantes de asilo.