Soledad GALIANA

LA ALIANZA Unionista desvirtúa las elecciones norirlandesas

Si los unionistas esperaban poder utilizar su representación en el Parlamento de Londres para negociar una salida a la crisis norirlandesa con un incremento en el presupuesto del Ejecutivo de Belfast, la mayoría conservadora les devuelve a la dura realidad.

Cuánto cambian las cosas en unas horas. El jueves, con un ojo puesto en las encuestas de opinión antes del cierre de los colegios electorales, los unionistas norirlandeses se frotaban las manos imaginando las posibilidades que les ofrecía un empate entre conservadores y laboristas en el Parlamento de Londres y las ofertas que les llegarían desde los dos partidos británicos para conseguir un apoyo. Extraoficialmente, un representante del DUP se atrevía a ofrecer el precio: mil millones de libras esterlinas más para el presupuesto norirlandés. Si las encuestas a pie de urna que ya vislumbraban una mayoría conservadora cayeron como un jarro de agua fría sobre los laboristas británicos, también lo hicieron sobre los unionistas norirlandeses.

En las manos del unionismo ya no está el futuro gobierno de Gran Bretaña, pero sí está la  solución a la crisis política que sufre la Administración irlandesa desde hace más de un año. Y los resultados en las elecciones al Parlamento de Londres poco o nada tienen que ver con esa realidad política, porque el panorama político en el norte de Irlanda no ha cambiado significativamente con los resultados al Parlamento de Londres, a no ser que hablemos del UUP, que ha vuelto del limbo electoral para hacerse con dos diputados.

Está claro que la importancia de esta cita electoral varía dependiendo de la perspectiva política desde la que se mire. Para los unionistas, las elecciones al Parlamento de Westminster son una expresión de una de las claves de su existencia como una expresión de la unión con Gran Bretaña; para el SDLP y el partido de la Alianza, una oportunidad tan limitada como su número de diputados de negociar posibles pactos y alianzas en Londres; para Sinn Féin, que participa en las elecciones pero no atiende las sesiones del Parlamento, una posibilidad de acceder a recursos financieros y administrativos, además de permitirles afinar su maquinaria electoral en preparación para elecciones más relevantes, como las generales en la república de Irlanda o a la Asamblea legislativa de Belfast el próximo año.

Casi como en 2010

Los resultados finales en las elecciones no han distado mucho de los obtenidos en 2010, salvo dos excepciones: Fermanagh-South Tyrone y East Belfast. En ambos casos, los candidatos unionistas arrebataron escaños a Sinn Féin y el partido de la Alianza gracias a un pacto entre DUP y UUP para presentar un solo candidato en aquellos distritos electorales en los que el unionismo se sentía amenazado por figuras de otras formaciones. Sin embargo, esta alianza unionista podría tener sus peligros para DUP y UUP, porque cuando se pide a los miembros propios que se vote por la competencia se crea un precedente que podría tener un impacto inesperado en las elecciones a la Asamblea de Belfast del próximo año.

Los unionistas del DUP arrebataron al partido de la Alianza el escaño de East Belfast haciendo uso de este pacto, que les valió una diferencia de 3.000 votos sobre la candidata del partido de la Alianza, Naomi Long, que incrementó su porcentaje de voto gracias al «voto útil» de votantes republicanos y del nacionalista SDLP, en un intento de obstaculizar la elección del candidato unionista.

El UUP consiguió superar a Sinn Féin por menos de quinientos votos en el distrito electoral de Fermanagh-East Tyrone, en el que el huelguista de hambre Bobby Sands fue elegido en el año 1981, y que había sido ocupado por la republicana Michelle Gildernew durante los últimos catorce años. La victoria del UUP puede considerarse como pírrica si se considera que su candidato, Tom Elliot, se presentaba como candidato único unionista gracias al mencionado pacto, y que los conservadores tampoco presentaron un candidato en ese distrito.

El objetivo electoral de Sinn Féin en estos momentos mira hacia el Parlamento de Dublín. De acuerdo con las encuestas de opinión (no tan fiables tras el fiasco de las elecciones británicas), el apoyo de los votantes por el partido republicano oscila entre un 24% y un 22% de los votos, lo cual le situaría en posición de formar gobierno si consiguiera los apoyos necesarios. En el centenario del levantamiento de 1916, Sinn Féin podría gobernar el norte y el sur de Irlanda.