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WASHINGTON

Obama augura otra guerra si el Congreso rechaza el acuerdo con Irán

Barack Obama asegura que el debate sobre el acuerdo nuclear con Irán en el Congreso es el más importante sobre una cuestión de política exterior desde la autorización de la invasión de Irak y agitó el fantasma de una nueva guerra en caso de que los legisladores lo rechacen.

El presidente de EEUU, Barack Obama, subrayó ayer que el debate en el Congreso sobre el acuerdo nuclear con Irán es el más importante sobre una cuestión de política exterior desde que autorizara el inicio de la guerra de Irak en 2002. Insistió, como hizo durante las negociaciones con Irán, en que una acción militar sería «mucho menos efectiva» que un pacto para impedir que Teherán desarrolle un arma nuclear y pronosticó que en el caso de que Congreso rechace el pacto, la única opción posible sería iniciar «otra guerra en Oriente Medio».

«Si hemos aprendido algo de la última década es que las guerras en general, y las guerras en Oriente Medio en particular, son todo menos sencillas», argumentó en un discurso en la American University de Washington en el que defendió la importancia del pacto nuclear firmado entre Irán y el Grupo 5+1, que debe ser votado en setiembre por un Congreso dominado por los republicanos.

Obama enfatizó que quienes en 2002 apoyaron la guerra en Irak se oponen ahora al acuerdo y sostuvo que están «equivocados» al pensar que ha sido un «error histórico» al tiempo que abogó por dar a Teherán «una oportunidad», en una intervención que enalteció la diplomacia frente a la guerra, y retó a los críticos con el acuerdo a presentar una «alternativa mejor» al pacto firmado.

Pérdida de credibilidad

En este sentido, advirtió de que si el Congreso rechaza ese acuerdo, EEUU perderá «su credibilidad» como líder de la diplomacia mundial.

Recalcó que, más de una década después del inicio de la guerra de Irak, los estadounidenses sufren aún las «consecuencias» de la decisión de invadir ese país, algo que, a su juicio, benefició únicamente a Irán.

«El pacto con Irán es el acuerdo de no proliferación más sólido jamás negociado», defendió Obama, quien incidió en que «todos los países, con excepción de Israel» lo apoyan. Así, para contentar a su aliado dijo estar «preparado para conversar» sobre un aumento de la ayuda militar a Tel Aviv.

Para entrar en vigor, el acuerdo alcanzado en Viena el 14 de julio debe aprobarlo el Congreso de EEUU, así como los demás países firmantes (Rusia, China, Gran Bretaña, Estado francés y Alemania). Los legisladores estadounidenses podrían rechazarlo si una mayoría de dos tercios de ambas cámaras del Congreso vota en ese sentido, algo que invalidaría el veto que Obama ha prometido imponer a cualquier decisión contra el pacto.

Por eso, el presidente se ha involucrado de manera muy personal en una campaña para tratar de convencer de la bondad del acuerdo a los congresistas y a la opinión pública, y ha centrado sus esfuerzos en convencer a los congresistas demócratas, para evitar que haya dos tercios de votos contrarios.

El pacto firmado en julio prevé que Teherán limite su programa nuclear de forma que no pueda fabricar armas atómicas durante al menos diez años, a cambio de que la comunidad internacional levante las sanciones que lastran su economía.

 

Kerry traslada a Pekín su inquietud por sus reclamaciones territoriales en la región

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, denunció ayer la militarización de Pekín en el mar de China Meridional, motivo de tensión en el Sudeste Asiático, e hizo un llamamiento a la paz al tiempo que instó a China a optar por la diplomacia para solucionar las disputas territoriales con sus vecinos, que acusan al gigante asiático de transformar los arrecifes coralinos en puertos e infraestructuras para ganar terreno al mar y extender así su soberanía. «Queremos que las disputas en la zona sean abordadas de forma pacífica y de acuerdo con la legislación internacional», destacó en la reunión que celebró con sus homólogos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Kuala Lumpur, cumbre en la que también este año los contenciosos en el mar de China Meridional vuelven a ser el centro. Esta región es un cruce de rutas marítimas vitales para el comercio mundial y se cree que contiene reservas de hidrocarburos. Vietnam, Malasia, Filipinas y el sultanato de Brunei reivindican la soberanía de algunas partes estratégicas de este mar. Pekín reclama la soberanía de casi todas ellas y ha construido islas artificiales en los arrecifes disputados.GARA