
Macedonia decretó ayer el estado de emergencia en sus regiones fronterizas del norte y del sur ante el aumento en la llegada de refugiados y migrantes de las últimas semanas y ha movilizado al Ejército para incrementar el control en la frontera y hacer frente a esta crisis migrato- ria, la más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial, generada por la indiferencia de la Unión Europea y de la comunidad internacional, denunció ayer la Federación internacional de sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC, por sus siglas en inglés).
«Esperamos que la implicación del Ejército tenga los dos efectos deseados: incrementar la seguridad entre nuestros ciudadanos en las dos regiones y permitir un tratamiento integral y humano hacia las personas que expresan su interés en solicitar asilo», explicó Ivo Kotevski, portavoz del Ministerio macedonio de Interior.
En concreto, la medida afectará a la región de Gevgelija, en el sur, donde fuerzas especiales de la Policía ya estaban desplegadas, y de Kumanovo, en el norte. Pero será desplegado también a lo largo del corredor que atraviesa el país de sur a norte y que ha sido tomado por los refugiados y migrantes.
Las fronteras de Macedonia con Grecia, en el sur, y con Serbia, en el norte, están desbordadas por la gran afluencia de personas, en su mayoría refugiados que pretenden atravesar el país para continuar viaje al centro y norte de la Unión Europea.
Según el Ministerio, en las últimas horas 1.327 extranjeros –más de 1.000 de ellos sirios– expresaron su deseo de solicitar asilo en Macedonia, lo que les permite residir en el país durante tres días hasta que presentan la petición. La mayoría, según Interior, aprovecha ese tiempo para viajar a la frontera con Serbia y continuar viaje al centro y norte de Europa.
Según cifras oficiales, 41.414 personas –33.461 sirios– han llegado a Macedonia en los dos últimos meses. Medios locales apuntaban que al menos 1.500, entre ellas muchas mujeres y niños, se encuentran a la espera de poder cruzar la frontera de Grecia, en Eidomeni, para subir en Gevgelija al tren que les lleve hasta la frontera con Serbia, pero que al estar cerrado el paso desde el miércoles, resisten en tierra de nadie las altas temperaturas sin tener dónde alojarse ni acceso a los servicios básicos.
«La frontera no ha sido cerrada, pero tampoco ha estado nunca abierta» para el paso de grupos de migrantes, declaró Kotevski a AFP. «Ellos siempre han entrado ilegalmente», dijo.
Por otra parte, denunció que aunque Macedonia vigila su frontera, Grecia no hace lo mismo. «Desgraciadamente, la frontera sur, que es un frontera exterior de la UE, no estaba protegida por las autoridades griegas y se permitió que los inmigrantes cruzaran de manera ilegal», sostuvo Kotevski, quien dijo que Skopje confía en que «la UE prepare pronto una respuesta conjunta y humana, en la que la carga sea compartida con un sentido de solidaridad».
El Gobierno griego fletó el miércoles un transbordador para trasladar a unos 2.700 refugiados sirios desde las islas griegas hacia Tesalónica (norte), con la intención de conducirlos luego en autocares a la frontera macedonia, una decisión que a punto estuvo de provocar un incidente diplomático y obligó a dirigir el barco a Atenas.
Macedonia había advertido el miércoles de lo «alarmante» de la situación y había hecho un llamamiento a los países vecinos para que envíen sus trenes para trasportar a los refugiados hacia el norte, ante la saturación de sus propias capacidades.
«Lo veíamos venir»
Sin embargo, para Elhadj as Sy, presidente de la IFRC, el dramático incremento del número de migrantes y refugiados que han llegado a Europa en las últimas semanas, principalmente a Grecia e Italia, era esperada y previsible. En una entrevista con AFP, aseguró que «lo veíamos venir» y lamentó la indiferencia de Europa y de la comunidad internacional, que ha permitido que se genere esta crisis. «Tenemos que acabar con la indiferencia» afirmó. «¿Cuál será el punto de saturación? ¿Cuándo la gente se despertará para darse cuenta de que se trata de una verdadera crisis?», se preguntó.
Sus declaraciones se produjeron mientras decenas de miles de migrantes, escapan de la guerra o las persecuciones de países como Siria o Irak e intentan llegar a la UE en un flujo interminable que parece no tener fin.
Sy indicó que su organización llevaba años lanzando alertas para advertir de que la espiral de migrantes iba a conducir a un caos si no había una respuesta humanitaria adecuada.
La UE ha aprobado fondos por 2.400 millones de euros para ayudar a los países miembros que acogen a migrantes, pero según Sy esta respuesta es insuficiente. La UE puede hacer «más y mejor», afirmó.
Sy confió en que la muerte este año de al menos 2.400 personas cuando intentaban atravesar el Mediterráneo genere «indignación y rabia» no solo en Europa sino también en los países de origen.
Respecto a las mafias, sostuvo que la única manera de detenerlos es aumentar los medios legales para emigrar. «Cuanto más espacio haya para la emigración legal, menos espacio habrá para las actividades criminales» en torno a ella, subrayó.
Gran Bretaña y el Estado francés acordaron ayer nuevas medidas conjuntas con las que pretenden hacer frente a la crisis migratoria y que pasan por incrementar el control en el puerto galo de Calais, donde más de 3.000 «sin papeles» esperan confiados en poder cruzar a Inglaterra. Durante una visita conjunta a Calais, los titulares de Interior británico, Theresa May, y francés, Bernard Cazeneuve, anunciaron la adopción de medidas de seguridad más estrictas en torno al puerto y al eurotúnel, así como operaciones combinadas de las policías de ambos estados contra los traficantes de personas.
La principal medida es la creación de un centro conjunto de control de la inmigración irregular en el puerto de Calais, con la que pretenden, dijeron los ministros, combatir las mafias.
«Los traficantes de personas, que pertenecen a redes internacionales, deben ser perseguidos y detenidos. Tenemos que enviar una señal fuerte de que no se puede atravesar esta frontera común entre nuestros países», señaló Cazeneuve.
En una declaración conjunta se mostraron convencidos de que «un dispositivo de seguridad sólido, resuelto y efectivo en la entrada del túnel bajo el canal de La Mancha (…) contribuirá a disuadir a los candidatos a la inmigración ilegal de ir hasta Calais o de permanecer allí».
En una rueda de prensa, Cazeneuve destacó que en las últimas semanas se ha reducido a la décima parte el número de tentativas de los inmigrantes para introducirse en las instalaciones del eurotúnel gracias a las medidas de seguridad adoptadas hasta ahora. Según la empresa gestora, Eurotunnel, en los primeros días de agosto esos intentos habían llegado a ser de unos 1.700 diarios.
May reconoció que la situación «ha mejorado en términos de personas que llegan al Reino Unido», diez veces menos, pero indicó que es preciso «seguir trabajando» para «evitar que lleguen» hasta Calais. «Tenemos que trabajar de forma conjunta en los países de origen para que no intenten venir. Es un viaje peligroso, arriesgan sus vidas, pagan a traficantes para llegar hasta Calais y tratan de entrar en el Reino Unido», dijo la ministra, que destacó la necesidad de atacar a esas «organizaciones criminales».
El centro de control bilateral estará bajo dirección operativa de las fuerzas de seguridad francesas, pero reunirá también a personal británico encargado del control de fronteras y de la Agencia Nacional Británica de Lucha contra la Criminalidad. Cada país designará un «alto responsable» encargado de ejercer «un papel de mando unificado» para todo lo que tenga que ver con la erradicación de las redes de traficantes que explotan a los migrantes, a los que cobran miles de euros por persona por tratar de introducirlos en los camiones que viajan a Inglaterra.
Gran Bretaña, que se comprometió a comienzos de mes a invertir 10 millones de euros en nuevas medidas de seguridad en las instalaciones del eurotúnel, que se suman a 15 millones anunciados el pasado año, va a levantar cuatro kilómetros de vallas suplementarias. También aumentarán los medios de vídeo-vigilancia, así como la tecnología de detección de presencia humana con infrarrojos o los proyectores de iluminación.
Eurotunnel, por su parte, firmó un contrato para incrementar el número de agentes de seguridad privada para impermeabilizar sus instalaciones.
París y Londres conformarán además un equipo para aumentar las expulsiones de inmigrantes en situación irregular en la región de Calais, que, según Cazeneuve, ya han subido significativamente en lo que va de año hasta un millar de personas.
La cooperación franco-británica en el terreno de la inmigración se va a extender a la acogida humanitaria del personal más vulnerable, como mujeres y menores.
Cazeneuve, que luego se reunió en Berlín con su homólogo alemán, Thomas de Mazière, anunció un cita de ministros de Interior y Exteriores de la UE sobre la crisis migratoria para mediados de octubre en París –a la que seguirá otra en Berlín–, para preparar la cumbre de La Valette en noviembre, dedicada a la cooperación con los países africanos.GARA

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