
La agencia de aviación rusa (Rosaviatsia) analizará la posibilidad de que una bomba colocada en el interior del aparato provocara el sábado el desplome del Airbus A231 en el Sinaí egipcio.
Rusia ha abierto esta línea de investigación después de que tanto EEUU como Gran bretaña coincidieran en calificar de «probable» esta hipótesis sobre la caída del avión, que trasladaba a 224 turistas rusos y personal de tripulación de vuelta de vacaciones de la ciudad balneario de Sharm el Sheij. Ello explicaría, según ambas cancillerías occidentales, que el aparato estallara a gran altura.
Un alto responsable estadounidense juzgó, desde el anonimato, «altamente probable» dicha hipótesis. El ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, la justificó en base a «nuevas informaciones».
Pese a anunciar la apertura de esa investigación, el Kremlin salió al paso de «especulaciones» y retó a Londres a que si tiene información la aporte al equipo de investigación. Este está formado por investigadores rusos, de Alemania y Estado francés y técnicos de la empresa Airbus, y de Irlanda, país donde estaba registrado el avión, además de expertos de la BEA, reputada agencia francesa de investigación de seguridad aérea.
El primer ministro británico, David Cameron, insistió en señalar como cada vez «más probable» la hipótesis de un atentado aunque reconoció que no tiene «certeza» de ello. El premier anunció que tenía previsto telefonear ayer al presidente ruso, Vladimir Putin. La agenda de Cameron estaba cargada, ya que tenía previsto precisamente ayer recibir al presidente golpista egipcio, Abdelfatah al-Sissi.
Anunciar, como ha hecho Londres, la repatriación urgente de los 22.000 turistas británicos de Sharm el Sheij no es sin duda el mejor regalo de recepción para Al-Sissi. Cameron, tras presidir una reunión del comité de emergencia Cobra –formado por los principales ministros del Gobierno–, expresó su solidaridad con Egipto y admitió entender su malestar por esa decisión, pero recalcó que «la seguridad de los británicos tiene prioridad».
Caja negra «deteriorada»
En El Cairo, los investigadores extranjeros analizan los datos de una de las dos cajas negras, la de los parámetros de vuelo. Por lo que toca a la que contiene las conversaciones de la tripulación, estaría bastante deteriorada y llevará mucho trabajo. Esperan, eso sí, que el examen de los registros de vuelo permita optar por una de las dos hipótesis que se contemplan: fallo técnico o atentado.
El ministro egipcio de Aviación Civil, Hosam Kamal, insistió en que «no hay ninguna prueba ni datos que confirmen la hipótesis» de un atentado con bomba y, en línea con la tesis oficial de que el Gobierno golpista egipcio reitera una y otra vez en los últimos seis días, instó a esperar a los resultados de una investigación que, advierte, podría ser bastante larga.
Seguridad en los aeropuertos
Por si fuera poco, el Gobierno egipcio tuvo que salir al paso de las críticas sobre el nivel de seguridad del aeropuerto de Sharm el-Sheij. Una turista británica, Verna McKeich, se mostró a su regreso de la ciudad-balneario «perpleja por la falta de seguridad» y afirmó que «el que se encargaba del escáner se pasaba el tiempo jugando a Candy Crush en su teléfono». Holanda ha mostrado su preocupación por la seguridad aérea egipcia y Cameron pidió a El Cairo «más medidas».
Pese a que el ministro de Aviación insistió en que «todos los aeropuertos egipcios responden a los estándares internacionales», Al-Sissi, más conciliador, mostró su disposición a colaborar «con nuestros amigos para garantizar la seguridad».
Pero ante el temor creciente a que estemos ante un atentado y las dudas sobre la seguridad egipcia aumentan las suspensiones de vuelos. El gigante alemán Lufthansa ha hecho firme su decisión de interrumpir todos sus vuelos a Sharm el Sheij y de sobrevolar El Sinaí, como hizo Air France. Ucrania e Irlanda han hecho lo propio y Dublín ha llegado a aconsejar no viajar a Egipto. Turkish Airlines mantiene los vuelos, pero despegará en pleno día y estudiará la seguridad aeroportuaria egipcia.
La investigación sobre el Boeing de Lockerbie tardó hasta tres años
«Al evaluar las causas de la catástrofe aérea del (Airbus) A321 en Egipto es necesario operar con los datos que se obtengan en el curso de la investigación oficial que se encuentra en marcha», replicó el presidente ruso, Vladimir Putin, al premier británico, David Cameron. El presidente golpista egipcio, Abdelfatah al-Sissi, coincidió en pedir tiempo y para ello evocó el caso del Boeing 747 de Panamerican que se estrelló el 21 de diciembre sobre la localidad escocesa de Lockerbie, causando la muerte de 281 personas. El nuevo faraón egipcio evocó el caso al recordar que «llevó años conocer la verdad», pero quizás no fue la comparación más acertada si tenemos en cuenta que aquella investigación, que duró tres años, concluyó que el avión sufrió un atentado con una bomba colocada en su interior.
Al recomponer los restos del aparato, los investigadores anunciaron haber detectado en el fuselaje un agujero con los bordes curvados hacia fuera y que habría sido causado por una pequeña bomba escondida en una maleta de un pasajero que no embarcó.D.L.
Un duro golpe para el ya bastante tocado turismo egipcio
Pese a que sigue sin haber versión oficial sobre el desplome del avión, el drama supone un nuevo golpe a un turismo, el de Egipto, en crisis en los últimos años.
Los turistas comenzaron a sortear Egipto como destino desde la revuelta que destronó al rais Hosni Mubarak. 9,9 millones de turistas visitaron el país en 2014, frente a los 15 millones de 2009. El turismo suponía el 12% del PIB y el 15% de la entrada de divisas.
«Si se demuestra que ha sido un atentado el turismo en Egipto simplemente morirá», vaticina Hamada Nagi, touroperador de Hurghada, en el Mar Rojo.
2015 ha sido un año negro para el turismo. En setiembre, ocho turistas mexicanos murieron bombardeados «por error» en el desierto por el Ejército egipcio. Un mes antes, la rama local del ISIS reivindicó la decapitación de un croata secuestrado cerca de El Cairo.
En junio, fue abortado in extremis un atentado suicida de cuatro kamikazes en el templo de Karnak, en Luxor, uno de los sitios más visitados de Egipto.
Sharm el Sheij, paraíso del submarinismo, había resistido hasta ahora la crisis. Recibió 2,5 millones de visitantes en 2013. Y es que los atentados que sufrió entre 2004 y 2006 habían sido olvidados. Con todo, los turistas rusos (un 60% del total) seguían siendo fieles a estos 15 kilómetros de sol, mar azul turquesa y calidad de servicio y precios sin competencia. En los últimos días, las ventas de paquetes a Egipto para víspera de Navidad y Año Nuevo han bajado hasta un 50%. El mal está hecho.D.L.

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