
Donald Trump, aspirante que va en cabeza en las encuestas (30%) para convertirse en candidato republicano a la Casa Blanca, insistía en defender la prohibición de la entrada a EEUU de los inmigrantes musulmanes.
Insensible a las críticas, instó a Europa a adoptar la misma medida y presentó a París y a Londres como ciudades con zonas «radicalizadas» a donde la Policía no se atrevería a entrar.
250.000 personas firmaron una petición en la web del Parlamento británico para prohibir la entrada al país al magnate estadounidense. El alcalde de Londres, Boris Johson, le tildó de «idiota total (...) La única razón por la que yo evitaría ciertos barrios sería el riesgo de encontrarme con Trump», señaló. El premier británico, David Cameron, le acusó de «sembrar la discordia» y su homólogo francés, Manuel Valls, coincidió en que «nuestro único enemigo es el islamismo radical».
La Casa Blanca instó a los republicanos a cortar con «semejante charlatán de feria si no quieren acabar en el basurero de la historia». Sus rivales republicanos, desde Marco Rubio hasta Chris Christie, pasando por Jeb Bush, quien le tildó de «desequilibrado», se han desmarcado de Trump,
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantiene la invitación para recibir a Trump el 28 de diciembre en la Knesset (Parlamento sionista).
Muchos émulos
Pese a la avalancha de críticas, que ha incluido a instituciones religiosas musulmanas e incluso a organizaciones judías como el centro Simon Wiesenthal, la andanada de Trump no está lejos de los propósitos del Front National francés, que ha logrado muy buenos resultados en la primera vuelta de las elecciones regionales. Una de sus dirigentes, la diputada Marion Maréchal-Le Pen, insistía recientemente en que los musulmanes no serán considerados franceses «si no se pliegan a los hábitos y modos de vida heredados de la historia cristiana» del país.
Desde Australia, el exprimer ministro conservador, Tony Abbott, desató una tempestad política al alinearse con Trump. A juicio de aquel, Occidente «debe estar dispuesto a proclamar la superioridad evidente de nuestra cultura sobre una cultura que justifica el hecho de matar en nombre de Dios», escribió Abbott en una tribuna pública ayer en “The Daily Telegraph”.
El líder de la ultraderecha xenófoba holandesa, Geert Wilders, instó en noviembre a cerrar las fronteras a la «invasión islámica». El primer ministro húngaro, Viktor Orban, señalaba en octubre que «el islam no pertenece espiritualmente a Europa» y añadió que «impone reglas de otro mundo»...
Once refugiados muertos
Al menos once refugiados murieron ahogados, entre ellas cinco niños, y otros trece fueron dados por desaparecidos tras el naufragio de una barca de madera cerca de la isla griega de Farmakonisi, en el mar Egeo.
La llegada del invierno no ha frenado la arribada diaria de botes a las islas helenas más próximas a Turquía y cada jornada desembarcan alrededor de un millar en el puerto ateniense de El Pireo.

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