
Mariano Rajoy no se mueve ni un milímetro. Fiel a su estilo, aguarda. Reconoce que no puede garantizar la «constitución de un gobierno estable» pero tampoco renuncia a la investidura. Terminada su segunda ronda de contactos con los partidos, Felipe de Borbón no le ha ofrecido formar Gobierno.
Rajoy ha insistido en defender la coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos por considerarla «la más sensata y razonable» y la mejor para los intereses del Estado español, y ha acusado al PSOE de «negarse al diálogo».
El líder del PP ha descrito como si se tratara de la venida del Apocalipsis una posible coalición de PSOE y Podemos con formaciones más pequeñas de izquierdas y/o soberanistas.
Ante la posibilidad de hacerse a un lado, ha aseverado que en cualquier caso –también si hay nuevas elecciones– seguirá liderando la candidatura del PP, porque es un partido serio y «no se trata de hacer experimentos», sino de «respetar la voluntad e los españoles».

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