
El jefe de la delegación de paz del ELN, Antonio García, y el también delegado Pablo Beltrán remarcaron que con el inicio de la fase pública de las conversaciones aspiran a «generar dinámicas de participación política» que generen «cambios y transformaciones». «No se trata de una negociación entre el Gobierno y la insurgencia, sino de cómo se cambia la forma de hacer política en Colombia y de cómo los procesos de paz pueden aportar a la dignificación de la política», manifestaron en una comparecencia en el Círculo Militar de Caracas tras la presentación en la sede de la Cancillería de la hoja de ruta que guiará las conversaciones con el Gobierno.
Preguntados sobre la declaración del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien condicionó la instalación de la mesa a la entrega por parte del ELN de todas las personas que aún mantienen retenidas, Beltrán indicó que ese tipo de situaciones están contempladas en el punto quinto de agenda, relativo al fin del conflicto, y sostuvo que el presidente «debe representar el dolor de todos los colombianos. Cuando él reclama por una porción de los colombianos, nosotros estamos en la obligación de escuchar, pero tenemos el deber de representar el dolor del resto de los colombianos. En el ambiente prevalece la concepción de que hay dos dolores, uno que vale más y otro que vale menos. Por supuesto que el tema planteado por Santos está en la agenda. Va a ser tocado y aspiramos a que el resto de dolores también se contemplen. Hay seis millones de desplazados en Colombia, de los cuales dos tercios son mujeres. ¿Cuál va a ser la solución que va a dar este proceso a esas víctimas? Estamos dispuestos a escuchar todos los dolores y a representar los dolores que no son visibilizados ni se sienten», incidió en respuesta a las preguntas de los periodistas.
«El ELN responde por los hechos que ocurren durante el conflicto y exigimos a la contraparte, al régimen colombiano, que también lo haga. Esa es la voluntad política que nos ha traído aquí», insistió.
Anunció la pronta entrega del policía Héctor Germán Pérez, capturado en el sur de Bolívar. «La política que tiene el ELN es que cuando tiene detenidos de la Fuerza Armada es que los trata bien y los libera rápido; entonces esa es la política y es lo que se va a hacer en ese caso», manifestó. Sobre la denuncia hecha por la Defensoría del Pueblo de que la guerrilla mantiene retenido al niño de una exguerrillera, Beltrán subrayó que «hay mucho de falsedad sobre ese rumor y no conocemos ese caso. El ELN tiene como política permitir que las compañeras que desean salir de las filas para cuidar sus hijos lo hagan».
Por su parte, el jefe de la delegación expresó su deseo de que «el proceso de paz se desarrolle en un clima diferente, y creemos que el cese bilateral sería lo ideal». Negó de forma tajante la existencia de divisiones internas en torno al proceso de paz.
«Hace un mes hicimos un congreso nacional, cuya tema central fue ‘vamos a comprometernos con el proceso de paz’. Esa mayoría es la que nos da un mandato para eso, nosotros estamos cumpliendo un mandato. La sociedad colombiana y la comunidad internacional tienen la palabra del ELN en este sentido: lo que nosotros no seamos capaces de cumplir no lo firmamos, eso lo primero, y lo segundo, lo que se firme se cumple», aseguró García.
Asimismo, advirtió sobre el peligro que representa el paramilitarismo para la consecución de la paz. «Llevamos 117 activistas asesinados en pocos meses; eso lacera el proceso y debe revisarse esa situación. Vemos una dinámica para hacer renacer el paramilitarismo, que apunta a bloquear el proceso. Debemos buscar mecanismos para impedir que el paramilitarismo se convierta en el principal obstáculo para la paz», enfatizó.
Las «líneas rojas» del Gobierno
En una rueda de prensa en la Casa de Nariño, sede del Gobierno colombiano, la delegación gubernamental invitó a los medios allí presentes y, en general, a la sociedad colombiana a «no tenerle miedo al cambio; contribuyamos desde donde estemos a la consecución de la paz, porque tenemos todo el potencial y la firma de los acuerdos de paz le abrirá a Colombia la puerta a la modernidad. Estar y seguir en conflicto no nos ha funcionado, no es la solución».
El jefe de la delegación, Frank Pearl, destacó que «es la primera vez en más de 50 años que el ELN firma un acuerdo con el Estado y, particularmente, en este acuerdo está escrito cinco veces que el objetivo de lo que estamos haciendo es ponerle fin al conflicto armado».
«Han sido dos años con diferencias entre las partes en los que hemos marcado al ELN las líneas rojas del Gobierno, es decir, el modelo económico, las Fuerzas Armadas y la doctrina militar», manifestó.
En cuanto a los puntos coincidentes, destacó el relativo a las víctimas, que «estarán en el centro de las discusiones. El acuerdo respeta los parámetros internacionales de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición».
Una agenda con seis puntos y una mesa con cinco sedes
¿Quiénes lideraron la fase exploratoria y dónde se desarrolló?
Por parte del Gobierno, estuvieron el ex ministro de Ambiente, ex Comisionado de Paz y delegado plenipotenciario en la mesa de conversaciones de La Habana, Frank Pearl; el general retirado Eduardo Herrera; el exfuncionario de Acción Social y negociador alterno en la mesa de La Habana, Jaime Avendaño; y el exviceministro de Trabajo, José Noé Ríos. El ELN estuvo representado por Antonio García y Pablo Beltrán, entre otros. La fase exploratoria, que se extendió entre el 27 de enero de 2014 y el 30 de marzo de este año, se desarrolló en Ecuador, Venezuela y Brasil. El primer contacto entre la guerrilla y el Gobierno de Santos tuvo lugar el 20 de marzo de 2012 en la Cancillería venezolana en Caracas gracias al impulso del entonces presidente Hugo Chávez.
¿Dónde se desarrollará la fase pública de las conversaciones?
La fase pública de las conversaciones comenzará en Ecuador en una fecha aún por determinar. El jefe de la delegación del ELN Antonio García mostró su confianza en que la mesa de diálogo se pueda instalar «en menos de dos meses».
¿Quiénes serán los países garantes?
Ecuador, Noruega, Venezuela, Brasil, Chile y Cuba. En este proceso no habrá países acompañantes.
¿Cuántas personas conformarán las delegaciones?
La Mesa estará integrada hasta por cinco miembros principales y hasta cinco suplentes por cada delegación. Estas no podrán exceder las 30 personas.
¿Cómo funcionará la mesa?
Las conversaciones se desarrollarán de acuerdo con el orden de la agenda. La metodología de trabajo será acordada por la mesa una vez que arranque. En cada sesión de trabajo se decidirá la duración de la siguiente y la duración de las reuniones; los recesos y las consultas se definirán de acuerdo con el avance del trabajo conjunto. Cada delegación tendrá los asesores que considere necesarios, al igual que la mesa. Se crearán canales de comunicación con la mesa de La Habana para «identificar temas en que se requiera coordinación».
¿Cómo será su financiación?
Los gastos relacionados con el ELN –delegación, asesores y otro tipo de actividades enmarcadas en el proceso– se financiarán a través de un fondo con recursos de cooperación internacional, para lo cual se conformará un grupo de países.
¿Qué puntos conforman la agenda?
Consta de seis puntos: participación de la sociedad; democracia para la paz; transformaciones para la paz; víctimas; fin del conflicto e implementación. Dentro del quinto punto se abordará la futura situación jurídica del ELN y sus integrantes, las condiciones y garantías para el ejercicio de la política, la situación de los presos, el esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo «para que no se repita», dinámicas y acciones humanitarias, el cese del fuego y hostilidades bilateral y la construcción de un acuerdo sobre las armas en poder de la guerrilla.

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