Escocia va por libre
Las encuestas en territorio escocés en torno al referéndum sobre la permanencia británica en la UE muestran una clara posición europeísta, aunque cada vez es más probable que el voto de Inglaterra acabe arrastrando a la ciudadanía escocesa fuera del bloque.

Si en territorios como Inglaterra cada día las encuestas inquietan a unos y otros, Escocia se ha mantenido durante toda la campaña con unos porcentajes que ya anticipaban el resultado desde hace meses. Los últimos sondeos siguen mostrando la actitud europeísta de la sociedad escocesa. Según TNS Scotland, la mitad de la población votará por permanecer en la UE frente al 20% que prefiere salir, y un 30% del electorado que sigue indeciso. La encuesta de Whatscotlandthinks.org mostraba resultados similares a los de TNS y ofrecía la opción de suprimir el «no sabe, no contesta», lo que resumía las opciones en un abrumador 71% contrario al «Brexit» frente al 29% partidario de romper con la UE.
Sin embargo, la voluntad de la ciudadanía escocesa se diluirá entre los votos del resto de naciones que componen el Reino Unido. La ministra principal, Nicola Sturgeon, pidió hace tiempo un sistema de votación que tuviera en cuenta la voluntad de las naciones por separado, aunque su propuesta no prosperó en Westminster, por lo que el futuro de Escocia depende de los votos de Inglaterra, Gales y el norte de Irlanda. «Aunque podríamos mirarlo desde otro prisma: que el Reino Unido se quede en la Unión Europea gracias a los votos de Escocia», explica a GARA Craig McAngus, profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Aberdeen.
Las campañas a favor y en contra del «Brexit» han hecho caso omiso de la voluntad de Escocia. «Tanto Boris Johnson como David Cameron se han estado dirigiendo mayoritariamente a los votantes de Inglaterra», asegura McAngus. Solo la amenaza de un segundo referéndum de independencia en Escocia ha logrado convertirse en uno de los principales argumentos que ha utilizado la corriente por el «Bremain», aunque siempre desde el punto de vista del miedo a la ruptura. Los ex primeros ministros británicos Tony Blair y John Major han advertido de que una voto a favor de que Gran Bretaña abandone la Unión Europea podría originar una separación definitiva de Escocia del actual Reino Unido. En el referéndum de 2014, el 55% de la ciudadanía escocesa rechazó la independencia de Gran Bretaña, pero desde entonces el Partido Nacional Escocés ha cobrado fuerza y «si el Reino Unido abandonara la Unión Europea podría presagiar un resultado diferente», advertía recientemente John Major.
Los partidarios del «Brexit» cogen con pinzas este sentimiento europeísta escocés. En su primera intervención en Escocia, el ministro de Justicia, Michael Gove, (nacido en Edimburgo) asegura que el apoyo al Brexit en la nación está siendo subestimado y que, de hecho, Holyrood adquiriría más soberanía si Gran Bretaña abandonase la UE, no porque Londres vaya a transferir poderes nuevos, sino porque las competencias que ahora administra Bruselas volverían automáticamente a Escocia, tales como las que gestionan sus fronteras y la inmigración.
La pesca y el whisky
En cualquier caso, aunque las encuestas muestren un gran apoyo de la ciudadanía escocesa a Europa, la división se hace más visible por sectores. El de la pesca en Escocia supone el 60% de las capturas de toda Gran Bretaña. En 2014, Escocia exportó a Europa pescado y marisco por un valor de 450 millones de libras. De hecho, las exportaciones de marisco son las más importantes, por detrás del whisky. En este contexto, encontramos que la normativa europea sobre las capturas no ha satisfecho a quienes viven de la pesca, por las cuotas establecidas, por el tamaño mínimo de los ejemplares, la restricción de algunas zonas o la regulación de instrumentos de pesca. Unas condiciones que unidas a una gran burocracia, hacen que muchos pescadores vayan a votar por el abandono de la UE. El presidente de la Federación de Pescadores de Escocia Bertie Armstrong destaca la «gestión incompetente que durante estos años ha sido el sello distintivo de la política pesquera común».
Sin embargo, desde Bruselas se recuerda que, en caso de «Brexit», «la industria pesquera escocesa no podrá beneficiarse de la FEMP –el fondo de las políticas marítimas y pesqueras de la UE para 2014-2020– y, además, perderá el acceso libre al mercado común europeo con una red de consumidores de 500 millones de personas».
El sector del whisky escocés se muestra a favor de permanecer en la UE para proteger una industria que cuenta con 40.000 puestos de trabajo, una cuarta parte en el centenar de destilerías de toda Escocia. Desde la Asociación de Whisky Escocés se advierte de que más de 1.000 millones de libras del valor de las exportaciones podrían estar en peligro por las barreras burocráticas que supondría la salida de la UE. Alrededor del 40% de las exportaciones de whisky van a parar a Europa. La compañía Diageo, el mayor fabricante mundial de esta bebida, también se ha mostrado a favor de seguir en la UE para proteger un sector que genera 125 libras cada segundo.

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