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nueva york

EEUU exige en la ONU prohibir volar a la aviación siria

La ONU fue ayer escenario de enfrentamientos y acusaciones entre EEUU y Rusia sobre la responsabilidad en el fracaso del alto el fuego. Washington pidió que Damasco deje en tierra su aviación y no bombardee a los rebeldes, pero Moscú rechazó pasos unilaterales.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, exigió ayer que la aviación siria deje de sobrevolar zonas estratégicas controladas por la oposición. «Creo que para restaurar la credibilidad en el proceso debemos avanzar para dejar inmediatamente en tierra todos los aviones que vuelan en esas áreas clave», dijo Kerry en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la guerra siria, donde las acusaciones mutuas siguieron subiendo de tono.

El representante estadounidense exigió, además, a Rusia y Siria que «dejen de ignorar los hechos» y reconozcan su responsabilidad en el ataque del pasado lunes contra un convoy humanitario de la ONU y la Media Luna Roja. El ataque «plantea profundas dudas sobre si Rusia y el régimen de Al-Assad podrán cumplir con las obligaciones que aceptaron», afirmó.

Asimismo, exigió la vuelta al acuerdo que puso en marcha el alto el fuego.

Su homólogo ruso, Sergei Lavrov, volvió a negar la responsabilidad de su país en los ataques contra el convoy humanitario y no cerró la puerta al restablecimiento de la tregua. Sin mencionar la propuesta sobre la exclusión aérea, insistió en que «no puede haber más pasos unilaterales» por parte del Ejército sirio. Según Lavrov, las treguas precedentes han permitido a los grupos rebeldes reagruparse, rearmarse y reforzar sus posiciones. Para el ministro ruso, un acuerdo para revisar la lista de organizaciones consideradas terroristas «mejoraría las posibilidades de éxito». A la vez, el Ejército ruso anunció el despliegue de un portaaviones en el Mediterráneo.

La Casa Blanca insiste en que el Gobierno ruso es responsable del bombardeo, ya que solo Moscú y el régimen sirio operan con aviones en la zona. Incluso apuntaron a dos bombarderos rusos SU-24. Las autoridades rusas condenaron «con indignación» estas acusaciones «sin fundamento y precipitadas». Ayer apuntaron la presencia de un dron estadounidense en la zona del ataque al convoy. Lavrov pidió no dejarse llevar por «reacciones emocionales» e investigar de forma «imparcial lo ocurrido con el convoy».

Con todo, para EEUU, sigue habiendo esperanzas de retomar el alto el fuego y convocar negociaciones de paz, pero considera que éstas no podrán desarrollarse mientras la aviación de Al-Assad siga bombardeando a civiles. También el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, intervino para reclamar sanciones contra Damasco por ataques químicos y propuso un nuevo mecanismo de vigilancia.

El embajador de Siria ante la ONU, Bashar al-Jaafari, defendió el compromiso del régimen para tratar de alcanzar una solución política que sea «decidida por los sirios», y aseguró que su país «no se convertirá en otro Libia o Irak».

 

Los ataques se agravan en Alepo y el resto de frentes

Alepo sufrió ayer su peor jornada desde el fin del alto el fuego y los bombardeos mataron a al menos 11 civiles, dos de ellos niños, según el OSDH. La agencia AFP contabilizó al menos cien explosiones entre la medianoche y las 05.00. Además, el martes por la noche un ataque alcanzó a dos ambulancias en Jan Tuman, al sur de Alepo, que intentaban evacuar a dos heridos en un bombardeo anterior. Dos conductores y dos enfermeros murieron, mientras un tercero se encontraba en estado crítico. Según el OSDH, el primer ataque alcanzó a un centro del Ejército de la Conquista, que agrupa a grupos rebeldes y yihadistas del Frente Fatah al-Sham (antes filial de Al Qaeda). A raíz de las bombas, un edificio de seis plantas se derrumbó en el barrio rebelde de Sukari. Un vecino relató que solo vivían dos hermanos con los que «acababa de tomar el té una hora antes y ahora está muertos». En la parte bajo control del Gobierno, al menos dos personas murieron y siete resultaron heridas por obuses disparados desde las zonas rebeldes. Por otra parte, al menos 16 personas murieron y 35 resultaron heridas por ocho cohetes disparados sobre la localidad de Jan Sheijun, en la provincia de Idleb, controlada por el Ejército de la Conquista El ataque provocó grandes daños en viviendas, algunas de las cuales quedaron reducidas a escombros. El número de víctimas podría ser mayor por la gravedad de los heridos. GARA