
La operación concluyó anoche, y entre los evacuados hay cien heridos y enfermos graves, señala en un comunicado el CICR. Esas personas fuera sacadas con la ayuda del CICR y de la Media Luna Roja Siria y llevadas a zonas rurales de la provincia de Alepo.
«Nuestra prioridad, aparte de ayudar a los más vulnerables, fue garantizar que los civiles salieran por su propia voluntad», ha dicho la directora de la delegación del CICR en Alepo, Marianne Gasser.
«Hay comunidades cuyos barrios han sido devastados por la violencia y familias que han estado luchando durante meses para hallar seguridad, comida, asistencia médica y un refugio adecuado. Se les veía desesperadas por irse, aunque la situación era extremadamente dolorosa y confusa».
El texto recuerda que la evacuación, que empezó el jueves, quedó bloqueada en varias ocasiones debido a las negociaciones entre las diferentes partes sobre el terreno y estuvo ligada a una operación similar en los pueblos sitiados de Fua y Kefraya, en la vecina provincia de Idleb.
«Los civiles que, como estas miles de familias de Alepo, Fua y Kefraya, eligieron marcharse, deben poder volver a sus casas cuando quieran», ha subrayado Gasser.
El CICR y la Media Luna Roja no han tomado parte de las negociaciones, pero se les solicitó que actuaran como intermediario «humanitario neutral».
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