
El estudio comenzará en julio de este año y finalizará en diciembre de 2019, coincidiendo con la fase de construcción de la planta, y su coste estimado será de 450.000 euros. Los resultados servirán «para comparar los valores previos y garantizar que no se superen en el futuro y que el funcionamiento de la planta no incida en ellos», han explicado.
Asensio ha indicado que se contratará a una empresa «independiente por medio de un concurso público» para «garantizar el rigor científico y la total imparcialidad de la información».
El responsable foral ha subrayado que en la incineradora de Zubieta «se van a cumplir los requerimientos establecidos por las Directivas Europeas, por la Autorización Ambiental Integral y por las propias condiciones y límítes por debajo de la normativa impuestos en la licitación y fijados por la oferta ganadora», pero que han decidido encargar este estudio por «transparencia» y para «garantizar la aplicación de los criterios de sostenibilidad ambiental y salud pública».
El estudio solicitado contempla tres líneas de trabajo y sus resultados «fijarán los valores de la exposición a contaminación tanto en el ambiente como en el organismo, así como de la salud general de los habitantes en Gipuzkoa». En abril del año pasado, la Diputación ya suscribió un convenio con Biodonostia para estudiar la posible toxicidad de la incineradora.

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