
En una declaración institucional tras el desarme de ETA, Zoido ha remarcado la postura inmovilista del Ejecutivo de Madrid y ha afirmado que la organización está «operativamente derrotada, sin futuro y con sus dirigentes en prisión».
«Los terroristas no pueden esperar ningún trato de favor y mucho menos impunidad a sus delitos», ha señalado.
Ha añadido que «la única respuesta lógica a esta situación es anunciar su disolución definitiva, pedir perdón a sus víctimas y desaparecer, en vez de montar operaciones mediáticas para disimular su derrota».
El ministro ha dicho que «la actuación llevada a cabo hoy por la banda terrorista no es más que la consecuencia de su derrota definitiva por la democracia española, con las armas de la ley, la unidad política y la cooperación internacional, así como por la eficacia y entrega de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».
Ha asegurado que el Gobierno español «seguirá velando por el cumplimiento de la ley y la seguridad de los ciudadanos y también por el respeto y el homenaje a las víctimas del terrorismo, cuyo testimonio ha sido fundamental en la derrota de la banda terrorista y así debe seguir siendo en el futuro».
Zoido ha señalado que el Gobierno español no hará ninguna valoración sobre el armamento de ETA «hasta que haya sido analizado por las autoridades y la Justicia francesas de acuerdo con la legalidad vigente».

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