
La IV Sección Penal del Supremo ha reducido solo en un mes la pena recibida por Schettino en el juicio en primera instancia de la corte de Grosseto en febrero de 2015 y ratificada después en mayo de 2016 por el Tribunal de Apelación de Florencia.
Estaba imputado por los delitos de naufragio culposo, homicidio culposo, abandono de la nave y por no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo que provocó el accidente.
El excapitán, en libertad durante todo el proceso, no ha acudido a escuchar el veredicto, pero su abogado, Saverio Senese, aseguró a los medios que en caso de condena en firme del Supremo se personaría inmediatamente en una cárcel para comenzar a cumplir condena.
El letrado ha avanzado que esperará leer las motivaciones de la sentencia, que deberían publicarse en el plazo de 90 días, y que si ve «márgenes» recurrirá al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Los hechos se produjeron la noche del 13 de enero de 2012, cuando el crucero encalló frente a los rocosos acantilados de la isla toscana del Giglio, adonde se aproximó para «saludar» siguiendo una tradición marinera.
La embarcación se ladeó y los pasajeros comenzaron a abandonarla en plena noche y en medio de una enorme incertidumbre. En esos momentos Schettino ya se encontraba a salvo, pues, según numerosos testigos, saltó a una lancha para abandonar el barco y llegar a tierra.
El suceso costó la vida a 32 personas y causó 64 heridos, además de dejar los restos del barco durante dos años varados ante la isla de Giglio.
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