
En un comunicado, asociación vecinal Bihotzean ha afirmado que «no existe un razonamiento mínimamente sostenible que fundamente y avale esta obra que, además, ni ha sido sometida a información pública, ni mucho menos a la tan aludida participación ciudadana».
«Su objetivo, no declarado, parece estar relacionado con su explotación disimuladamente turística, hostelera y comercial en un ámbito ya saturado de estas actividades, y además incoherente con la función divulgativa cultural de un museo y un espacio tan especial, incluso espiritual», se añade en el comunicado.
Para esta asociación, «un claustro no es un patio. Contamos con un centro histórico muy abandonado en sus referencias arquitectónicas fundamentales como Plaza Berria, Catedral Santiago y su vergonzoso ábside, pórticos de la Ribera y ocupaciones espaciales inadmisibles e incluso ilegales como el bar junto al Mercado».
Por todo ello, Bihotzean quiere «advertir», no sólo al vecindario de las Siete Calles, «sino, por su trascendencia, a la población de Bilbao para que ejerza su legítimo derecho a la defensa de la integridad de un valioso patrimonio arquitectónico en grave riesgo de frivolización».
La asociación vecinal anuncia que ha solicitado la «no realización» de este «injustificable despropósito de cubación» de un claustro que es «un Bien Cultural Calificado, el máximo nivel que otorga la actual legislación cultural».
También reclaman la «eliminación del añadido degradante, calificativo asimismo contemplado en la citada legislación, del pavimento de piedra».

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