
Álvaro (Javier Gutiérrez) es un hombre que trabaja en una notaría, pero que siempre ha intentado cumplir su sueño, el de ser escritor. Este hombre no consigue encontrar su voz literaria, hasta que se da cuenta de que su pluma puede tener una vida más intensa contando historias que suceden a su alrededor.
Manuel Martín Cuenca presenta una sátira sobre el propio proceso de creación literaria, con una propuesta repleta de ironía. Preguntado por el humor en el film, el director ha contestado tajante: «¿Pero tú has visto humor en esta película? Es un drama. No ha habido intención de hacer humor, en el sentido de hacer una comedia. La idea de ironizar era un punto de partida importante, sobre algo que consideramos serio, nuestro oficio, pero de lo que tenemos que reírnos. Para mi es una sátira, una exageración, pero conectada con las pulsiones de la realidad. Lo que he hecho es reírme de mi mismo, porque somos mas necios de lo que parecemos. Igual estamos un poco haciendo el imbécil».

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