
Las llamadas telefónicas de los presos en el Estado español tenían hasta ahora una duración máxima de 5 minutos, con la salvedad de los encarcelados en Catalunya, dado que la Generalitat había aprovechado su competencia para extenderlas a 8 minutos. Ahora, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias dependiente del Gobierno español ha decidido igualar ese tiempo con carácter general, según se ha filtrado en varios medios.
NAIZ ha podido comprobar que presos vascos encerrados en Badajoz, Herrera de la Mancha, Murcia o Topas ya han sido informados de esta disposición, que mejorará un tanto la comunicación con sus familiares y amigos. La insuficiencia de ese tiempo ha sido denunciada reiteradamente.
En el caso de los presos políticos vascos, al estar clasificados generalizadamente como FIES y tener las comunicaciones intervenidas, el número de llamadas semanales está restringido a 8, frente a las 10 de que dispone el resto de personas encarceladas.
Se mantienen otras restricciones existentes y muy perjudiciales para los familiares, como los tiempos de visita en locutorio; la persona presa tiene derecho a dos comunicaciones de 20 minutos por fin de semana, con la posibilidad de agruparlas en una de 40, que en la práctica resulta imprescindible para todas las que se encuentran afectadas por la política de alejamiento.

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