Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión

‘El Chico’: la infalible química de Chaplin y Coogan pervive cien años después

‘El Chico’ supuso el primer largometraje de Charles Chaplin y ha sido considerada como su primera obra maestra. Con motivo de su centenario, A Contracorriente Films reestrenará este clásico, restaurado en formato 4K, el próximo 6 de febrero.

A Contracorriente Films ha querido tributar un merecido homenaje a la obra maestra de Charles Chaplin ‘El Chico’ con motivo del centenario de su estreno con una copia restaurada en formato 4K que podrá ser disfrutada a partir del próximo 6 de febrero.

‘El Chico’ (The Kid, 1921), supuso un punto de inflexión que determinaría la posterior filmografía de Charles Chaplin. Tres veces más largo de lo que hasta entonces tenía filmado, esta novedosa apuesta supondría el principio de una serie de largometrajes que son uno de los legados más importantes de la historia del cine.

Con anterioridad, Chaplin había trabajado en más de sesenta películas contando las realizadas para las productoras Keystone, Essanay y Mutual y ‘El Chico’ se convirtió en la plasmación de una de sus principales obsesiones: el control absoluto sobre su obra.

Todo ello se fundamentó con la compañía que fundó junto a grandes nombres de la industria cinematográfica de principios de los años 20 como Mary Pickford, D.W. Griffith y Douglas Fairbanks, la United Artist.

La plasmación de una obsesión

Mientras se orquestaba el origen de esta productora que rompió los arquetipos de la industria del entretenimiento, Chaplin se embarcó en un proyectó en el que invirtió más medios, pasión y trabajo que en ninguno de sus anteriores filmes.

En su estreno, ‘El Chico’ fue publicitada como ‘6 reels of joy’ (6 rollos de diversión) que resumieron los 1.800 metros de negativo definitivos que darían forma a la perfección que siempre buscó Chaplin.

Considerada como una obra maestra, esta película incluye entre sus principales virtudes su sencillez narrativa y técnica pero, sobre todo, todavía hoy destaca la conexión que logró con el espectador a través de una historia que alternaba la comicidad y el drama.

Su realización fue muy accidentada, debido en gran medida a los problemas personales que arrastaba Chaplin tras la pérdida de un hijo recién nacido y su divorcio de Mildred Harris.

En su estudio dedicado a Chaplin, Javier Ballesteros también recordó que «se intentó confiscar varias veces el negativo que finalmente Chaplin logró enviar a un laboratorio en Lake City, territorio de los mormones, donde ninguna ley de confiscación llegaba. Una vez firmado el divorcio, se reanudó la filmación y ya terminada la película se enzarzó en largas discusiones con los nuevos productores por cuestiones económicas. Finalmente, por su porcentaje en beneficios, Chaplin cobrará más de un millón de dólares y ‘El Chico’ supondría un gran éxito en el mundo entero constituyendo una revelación de un nuevo concepto en la filmografía del cineasta».

La premisa del filme es tan sencilla como efectiva: Chaplin, en su inmortal rol de vagabundo, se ve obligado a adoptar a un bebé abandonado. No tarda en tomarle cariño y, cuando crece, le enseña algunas técnicas esenciales de supervivencia callejera.

Con el tiempo los dos forman un gran equipo para buscarse la vida. Pero un día el chico enferma y los servicios sociales tratan de arrebatarle la custodia.

Con estos mimbres, el cineasta orquestó un melodrama rotundo en el que fue necesaria la plena complicidad que se estableció entre el propio Chaplin y un precoz Jackie Coogan que legaría para la posteridad su rol de huérfano. Chaplin descubrió al pequeño en un espectáculo y tras su participación en el filme fue tal su celebridad que determinaría una posterior travesía creativa marcada por la tragedia.

A su mayoría de edad, Jackie Coogan estaba arruinado; sus padres lo explotaron hasta la saciedad, y fue considerado como el primer niño mediático dentro de una Industria voraz e implacable.