
El pasado 4 de diciembre el Gobierno local de Gasteiz, en manos de PNV y PSE, presentó su proyecto presupuestario, dotado con 458,3 millones de euros, 4,7 millones menos en comparación con las cuentas de 2020.
Pese al evidente recorte, el alcalde, Gorka Urtaran, remarcó que se trata de un proyecto presupuestario que «afronta la reconstrucción que Vitoria necesita tras el daño causado por la pandemia del covid-19».
Una idea que no comparten los principales grupos de la oposición, con los que el primer edil debe cerrar un acuerdo prespuestario. EH Bildu insiste en la necesidad de aprobar unos presupuestos «expansivos y no reducidos», y el PP considera que el proyecto es «del todo insuficiente» para afrontar la crisis provocada por la pandemia.
El grupo menos tajante ha sido Elkarrekin Gasteiz, que ya facilitó la aprobación de los presupuestos en 2020. La coalición formada por Podemos e Ezker Anitza-IU puso como condición la paralización el proyecto de gas previsto en Subilla, al que el Ejecutivo municipal parece haber dado carpetazo.
Esta decisión parecía encauzar la negociación y algunos daban por hecho el pacto presupuestario con Elkarrekin, que este jueves desmintió «rotundamente» la existencia de un acuerdo.
«En la actualidad, Elkarrekin se encuentra trabajando en la definición de las enmiendas que presentará la semana próxima –el plazo de registro finaliza el próximo viernes 15 de enero– al proyecto de presupuestos presentado por el PNV-PSE», apuntó y advirtió de que «una vez se definan dichas enmiendas, Elkarrekin iniciará una negociación».
Críticas del tejido asociativo
Esta por ver que pedirá Elkarrekin, que podría utilizar sus enmiendas para tratar de revertir un tijeretazo que ha suscitado el enfado del tejido asociativo. Lumagorri, por ejemplo, ha presentaron ya aportaciones para evitar que se implementen recortes en las políticas LGTBI. Según ha explicado el colectivo, estas partidas se han reducido un 70%.
«A ese recorte hay que sumar el que sufre la Escuela para el Empoderamiento Feminista que, si bien no es un proyecto propiamente sobre diversidad sexual y de género, transversaliza esta cuestión de modo ejemplar para las políticas vascas de Igualdad que trabajan con enfoque interseccional», ha manifestado.
También han mostrado su enfado asociaciones vecinales, que este jueves se concentraron frente al Palacio Europa de Gasteiz para reclamar participación y transparencia. «La Participación Ciudadana sin codecisión y sin transparencia, no es participación», aseveraron.
E incidieron en que «las prioridades en los presupuestos deben contribuir al bienestar de todas las personas, al equilibrio de los equipamientos en todos los barrios y a priorizar las necesidades sociales y de la dependencia frente a la política del ‘ladrillo’».
«El BEI, el Tranvía y el TAV son sólo algunos ejemplos, pero ahí está también el Eroski en Lakua-Arriaga, el intento de cerrar la Residencia de San Prudencio, el ERTE de Tuvisa y otros», añadieron, e incidieron en que las cuentas deben responder a la «emergencia habitacional» que se da en Gasteiz, donde hay 10.800 viviendas vacías.
«Debe ser un eje principal para garantizar el derecho fundamental a una vivienda digna de alquiler ante las necesidades de más de 8.000 personas como demandantes actuales», apuntaron antes de denunciar el «secuestro» del debate sobre el Plan General de Ordenación Urbana.

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