
Es curioso que estemos hablando de una tercera generación Lupin, pero que también ya se ha convertido en un clásico, aunque no tanto como el personaje original de la Belle Époque creado por Maurice Leblanc y tantas veces llevado al cine desde tiempos inmemoriales.
Su descendiente japonés no le va a la zaga, porque desde que Monkey Punch lanzara su manga en 1967 se han hecho cinco seriales televisivos y trece largometrajes cinematográficos. Prueba de ello es que el maestro Hayao Miyazaki participó en sendas adaptaciones a ambos medios: para la pantalla pequeña con ‘Lupin III Parte I’ (1971) y para la grande con ‘El castillo de Cagliostro’ (1979).
La nueva versión va dedicada a la memoria de Monkey Punch, fallecido poco antes del estreno de la película en su país, y cuyo verdadero nombre era Kazuhiko Katô.
‘Lupin III The First’ (2019) más allá del referente literario o directamente del manga y es una aventura independiente que concilia la intención homenajeadora a su primigenio autor con un argumento influido por el cine de Spielberg, bien por su franquicia de Indiana Jones o bien por su aproximación a la figura de Tintin. Hay tesoros que rescatar de las conspiraciones nazis, dentro de una entrega menos oscura y violenta que las anteriores, debido a su espíritu de entretenimiento familiar.

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