Estados Unidos anunció en octubre de 2016 el traslado a Mauritania de Mohamedou Ould Slahi, quien había permanecido más de catorce años preso en la cárcel de la Base Naval de Guantánamo. El recluso reveló, a través de su autobiografía ‘Diarios de Guantánamo’, el descenso a los infiernos que padeció en dicha prisión.
Slahi luchó con Al Qaeda en Afganistán durante el conflicto con la Unión Soviética. A principio de los años 90 renegó de dicha organización y, tras abandonarla en el 92, fue detenido en Mauritania en 2001 y transferido a Jordania bajo supervisión de la CIA, hasta su ingreso en el penal de Guantánamo en 2002.
Bajo custodia estadounidense, Slahi fue sometido a duras ‘técnicas de interrogatorio’, consideradas verdadera tortura, como la privación de sueño, ser llevado al límite de la hipotermia, secuestros y ejecuciones ficticias y amenazas de muerte o de violar a su madre.
El próximo 12 de febrero se estrenará ‘The Mauritanian’, una cinta británica filmada por Kevin Macdonald (‘El último rey de Escocia’, 2006) que recrea los trágicos episodios de los que fue protagonista Mohamedou Ould Slahi.
Las secuelas del 11-S
Jodie Foster ha sido la encargada de dar vida a la abogada Nancy Hollander quien, con la ayuda de su asociada Teri Duncan ‘Shailene Woodley), asumió la defensa de Mohamedou Ould Slahi.
En el transcurso de la presentación de ‘The Mauritanian’, Foster se mostró muy dura en su definición de lo que supone para Estados Unidos la prisión militar de Guantánamo, a la que definió como «inhumana, sin sentido y fuera de la ley».
La doble ganadora del Óscar a mejor actriz por ‘Acusados’ (1988) y ‘El silencio de los corderos’ (1991), añadió que «Guantánamo no es lo que Estados Unidos somos como país. Guantánamo se cerrará al final porque es demasiado cara como para mantenerla. Esa es realmente la razón por la que se cerrará dentro de unos años. No tiene sentido. Y lo que deja al descubierto esta película es que no debería haber un mecanismo de la Justicia estadounidense que específicamente funcione fuera de Estados Unidos, en el extranjero, para que no tengamos que seguir ninguna de nuestras reglas».
El actor Tahar Rahim (‘Un prophète’, 2009), encarna a Mohamedou Ould Slahi. A la hora de definir la relación cliente-defensa que se estableció, Foster afirmó que «creo que Nancy Hollander todavía está pagando las conecuencias de haber asumido la defensa de Mohamedou Ould Slahi. Vemos cómo su misión en la vida, una misión muy noble y acorde a los dictados de la Constitución, también la ha obligado a tener este tipo de muro alrededor de ella. Ella tiene que ser muy desconfiada y recelosa, y no ha sido capaz de creer en las personas. Eso es muy duro y pasa factura. Su relación con Mohamedou Ould Slahi a lo largo de los años la cambió. Él es muy cariñoso, humano, encantador y compasivo, y no deja que el sistema le rompa. Ella es como una figura maternal para él».
Finalmente, y en relación al convulso periodo histórico en el que se desarrolló dicho episodio, la actriz recordó que «Estados Unidos reaccionó con miedo en el contexto internacional tras el 11-S. Una de las maneras de superar el miedo y paranoia que se estableció en nuestra sociedad es mirar a nuestro pasado, lanzar una mirada atrás y revisitar nuestra historia. Hacemos ese proceso de verdad y reconciliación y decimos: ¿Cómo podríamos haberlo hecho mejor? ¿Dónde metimos la pata? ¿A quién dejamos atrás y a quién hicimos daño?».

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