
La caótica campaña de renta en Bizkaia no transmite confianza, por mucho que el diputado foral de Hacienda y Finanzas trate de negar la evidencia que a diario genera importantes quebraderos de cabeza a muchos contribuyentes. En su cuarta comparecencia relacionada con el asunto, José María Iruarrizaga, manifestó el miércoles pasado en las Juntas Generales que los errores «duelen» internamente ya que hay «mucho trabajo de muchas personas» detrás, si bien el sistema está siendo «afinado» para que «todas las personas se sientan cómodas».
Cuesta reconocer el calado del caos provocado y las responsabilidades se diluyen en el organigrama foral. Hacienda se escabulle y mira hacia empresas públicas 100% capital de la Diputación. Una es Zugaztel, dirigida por Isabel Sánchez Robles y dependiente del Departamento de Administración Pública y Relaciones Institucionales, que contrató a la firma encargada del servicio de atención telefónica. No hay tacha, según la Diputación, por lo que se niegan a habilitar una atención presencial.
En ese contexto se descabalga al gerente de Lantik —la entidad encargada de planificar y ejecutar la política de sistemas de información de la Diputación de Bizkaia y que ha desarrollado la aplicación de renta— desde agosto de 2018 después de ser director general de Modernización de la Administración con Unai Rementeria como diputado general. Urko Goitia, que seguirá vinculado a esta empresa anónima foral, cede sus responsabilidades a Nerea Martiartu.
La gernikarra accedió a la Diputación de Bizkaia en 2015 como directora general de Buen Gobierno y Transparencia. El Consejo de Gobierno foral aprobó el 20 de abril fuera del orden del día su cese como directora general de Atención Ciudadana y Servicios Digitales dentro de la reorganización del Departamento de Administración Pública y Relaciones Institucionales que dirige Elixabete Etxanobe tras la marcha de Ibone Bengoetxea a la dirección de EiTB.
Martiartu no desconoce el funcionamiento de Lantik, donde ha ocupado cargos como apoderada y vicepresidenta de su consejo de administración, al igual que en Zugaztel.
Hacienda y Finanzas se esfuerza en tratar de apagar el incendio, aunque no se plantea cambiar un ápice el modelo implementado. Los miles y miles de «errores puntuales» detectados por la propia Diputación son descomunales, por mucho que se trate de disimular y se escenifique un cierre de filas que tiene sus fisuras hasta en el propia cúpula de la Administración foral y también en el PNV.
En cuestión el «Gobierno abierto»
La estrategia de ‘‘gobierno abierto’’ queda en cuestión y nadie asume responsabilidades, tan solo el diputado general, siguiendo la estela de Iruarrizaga, ha pedido disculpas. Los enunciados del programa de Unai Rementeria hablaban de «la transparencia y los datos abiertos», «el desarrollo tecnológico y la innovación», «la participación ciudadana», «el fomento de la colaboración público-privada», «la mejora de la integridad pública» y «la rendición de cuentas», acompañado de 14 compromisos que se han perdido en algún baúl del palacio foral a la vista de la gestión de la campaña de renta y de la reacción ante las críticas.
Todo gira en torno al diputado general, en cuyo núcleo de fieles está Ibon Oñate, jefe de Gabinete de Estrategia Digital y Corporativa desde 2019. La nueva responsable de Lantik es persona de confianza del zornotzarra con amplia experiencia en ocupar cargos de confianza del PNV. En el Consejo de Gobierno del 20 de abril se refrendó el decreto por el que se dispone el nombramiemto de César Prol como director general de Digitalización y Atención Ciudadana, una materia que ha fallado en la campaña de renta, y que pasa a depender del Gabinete del Diputado General en vez de Administración Püblica y Relaciones Institucionales.

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