
Vacunar a ese 13,4% de personas que todavía no se ha puesto ninguna dosis contra el coronavirus se pone cada vez más cuesta arriba. Los no vacunados no son un colectivo homogéneo formado por personas refractarias a la vacuna o desconfiadas, sino que su perfil es muy variado. Uno de los grupos a los que se busca ahora son a quienes en Osasunbidea han denominado «residentes temporales» y que, en la práctica, son aquellas personas que no tienen regularizada su situación en Nafarroa.
Principalmente para ellos se abrió este miércoles una nueva posibilidad de vacunación sin cita en el Forem, el espacio extrahospitalario desde donde se combate la pandemia y al que se puede llegar mediante transporte público (hay que coger la villavesa 25). Lo han puesto muy fácil. Uno se presenta allí, se le identifica para fines puramente sanitarios y acto seguido se le administra una dosis.
Desde el miércoles hasta el sábado por la noche, se han puesto 373 inyecciones a personas que no tenían cita, según confirmó ayer a GARA Kiko Betelu, jefe del Servicio de Urgencias Extrahospitalarias. «No tienen ese perfil que buscábamos de personas en situación irregular. Más bien, estamos viendo un popurrí de circunstancias distintas. La casuística de los que han venido sin cita es muy variada», subraya.
El responsable de Urgencias Extrahospitalarias confesó que no eran «demasiado entusiastas» de la estrategia de la vacunación sin cita, pues es más engorroso administrativamente. Pero reconoció que cada vez es más difícil llegar a los no vacunados. «Ha acudido gente que, de repente, tiene prisa por vacunarse. Otros, porque no les vino bien cuando se contactó con ellos porque estaban de vacaciones. Y también gente que leyó la noticia, estaba sin vacunar y lo vio tan fácil que se plantó aquí de inmediato», explicó Betelu.
Cada nuevo vacunado es un éxito, pues va a costar arañar décimas al porcentaje final. Sin embargo, la medida no está dando en la diana con las personas que están en una situación comprometida legalmente.
A falta de que, en breve, se presente un estudio más en detalle de qué perfiles son los que acuden al modelo de vacunación sin cita, se pueden echar algunos números provisionales.
En las neveras del Forem hay dos tipos de vacunas diferentes que se administran según el perfil. Están las de doble dosis (Pfizer y Moderna) y las monodosis (Janssen). Estas últimas son las que, según el protocolo estatal, se indican para personas sobre las que se tienen serias dudas de que vayan a volver a por la segunda dosis –esta vez sí– ya con una cita. Y en este perfil encajan los itinerantes, uno de los objetivos buscados.
El miércoles, cuando se cerró la primera jornada de vacunaciones sin cita, se administraron 123 dosis de Moderna y 13 de Janssen. Y, según comentó Betelu, en algunos de los casos las monodosis fueron para camioneros que sabían que no estarían de vuelta en Nafarroa en la fecha indicada para recibir la dosis de refuerzo.
Muchos pueden ser los motivos por los que Forem (y su punto análogo en el Polideportivo de los Jesuitas de Tutera) no está atrayendo a este colectivo tan esquivo. El miedo, la desconfianza o el puro desconocimiento. Toca ahora analizarlo.
Quedan los casos más difíciles
El de los migrantes no fichados es, probablemente, el colectivo más complejo de localizar para ofertarles la vacuna. Sin embargo, no es el único que presenta complicaciones en este tramo final de la campaña. Con datos del día 26 de agosto, Nafarroa había vacunado al menos en una ocasión al 86,6% de la población diana (sería un 76,4% incluyendo menores de 12 años). Otro 13,4%, por tanto, no ha iniciado el tratamiento.
Con datos adelantados ayer por “Diario de Noticias”, prácticamente una cuarta parte de las personas que faltan (aproximadamente un 3,6%) ya han manifestado que no desean vacunarse. Por lo que, en realidad, tan solo falta un 10%.
Según esta fuente, dos de cada diez de estas personas que faltan ya han sido localizadas y citadas por el centro de llamadas que gestiona las listas, por lo que iniciarán el tratamiento en cuestión de pocos días.
Otros tres de los ocho que restarían no han podido ser localizados de ninguna manera. Sea por error, porque se han mudado y no lo han comunicado...
De los cinco que quedarían por inmunizar, otros dos están en seguimiento y no se les vacuna por enfermedad o debido a una operación, etc.
Descontados todos estos casos, faltarían solo tres personas de cada cien por vacunarse. Dos de ellas no atienden a las llamadas. Y, ya en último lugar, queda otro 1% al que no se le ha llamado todavía.

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