
Una de las personalidades cinematográficas que más está haciendo en el mundo por la causa ecologista es sin duda el actor Jacques Perrin, quien en su faceta adulta de productor lanza documentales y ficciones con el amor por la naturaleza como denominador común. Es la segunda vez que trabaja con el director Gilles De Maistre, trás la positiva experiencia de “Mia y el león blanco” (2018), cambiando los áridos escenarios africanos por la forndosa Canadá. La joven protagonista de “El lobo y el león” (2021) es una joven pianista que, tras la muerte de su abuelo, regresa a la casa de su infancia en una isla llena de vida animal salvaje.
Allí se encuentra como herencia con un lobezno, un cahorro nacido de la loba que era amiga del abuelo. El destino quiere que encuentre a su vez otro cachorro, pero por extraño que parezca resulta ser de león. La explicación está en un accidente de avión ocurrido en las cercanías, y lo que el aparato transportaba era ejemplares para un circo. Ambos cachorros se crían juntos sin problemas, pero al crecer son descubiertos y requisados por las autoridades. Su odisea consistirá en huir del cautiverio y atravesar todo Canadá para regresar a su hogar junto a la chica que les cuidó maternalmente. El milagro de la convivencia lo logra el entrenador Andrew Simpson.

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