
Russell Crowe va camino de convertirse en el nuevo Al Pacino o Robert de Niro. No lo digo precisamente por su gran nivel interpretativo –que, por supuesto, lo tiene–, lo digo sobre todo porque, al igual que los citados, lleva prácticamente una década participando en películas de muy bajo nivel y con una tendencia preocupante.
Este año ha estrenado dos, ‘El exorcismo de Georgetown’ –un film muy irregular– y la más reciente ‘Sombras del pasado’, dirigida por Adam Cooper en su debut como director, a partir de un guion adaptado por Cooper y Bill Collage de la novela de 2017 ‘The Book of Mirrors’ de E.O. Chirovici.
Crowe encarna a Roy Freeman, un exdetective de homicidios con problemas de memoria que se ve obligado a revisar un caso que no puede recordar.
Mientras que un hombre espera su condena en el corredor de la muerte, Freeman debe analizar las pruebas de una investigación que ya tiene una década y que revela una red de secretos y traiciones. Ensalada de tópicos y clichés asegurada, Russell Crowe siendo más Russell Crowe que nunca.

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