
El gran trabajo, especialmente defensivo, que ha realizado el Alavés no ha tenido premio en el Metropolitano, donde ha estado rozando el primer triunfo en su historia en el estadio colchonero.
Durante 68 minutos, los de Luis García Plaza han ido por delante en el marcador, pero se han visto remontados en el último cuarto de hora, tras la reacción de los anfitriones en la segunda parte y un penalti en contra pitado por el picajoso reglamento actual con las manos.
No ha salido nada acomplejada la escuadra babazorra en un estadio en el que todavía no ha ganado –solo dos victorias en feudo colchonero en la historia albiazul– y rápidamente ha obtenido su provisional recompensa.
En la primera llegada a las inmediaciones del área de Oblak, un centro de Carlos Vicente ha golpeado en el brazo extendido de Javi Galán, que el trencilla García Verdura no ha dudado en señalar como penalti.
Jon Guridi ha sido el encargado de transformar la pena máxima en el minuto 8. Lo ha hecho con una absoluta tranquilidad, pese a tener enfrente a un experto a la hora de detener lanzamientos de este tipo.
El 0-1 ha afianzado la estrategia de los de Luis García Plaza, aunque únicamente en el aspecto defensivo, pues ya no han vuelto a enseñar sus garras en ataque en todo el resto de la primera mitad.
Eso sí, en la contención han estado absolutamente impecables. Bien ordenados, con continuas ayudas y adelantándose a las acciones del rival para impedir que los anfitriones lograsen el empate.
Lo han intentado especialmente con disparos desde fuera del área, pero Sivera, que viene firmando otra temporada mayúscula, ha cerrado cualquier posibilidad para la igualada con su gran seguridad bajo palos.
Primero con una gran salida por bajo a centro raso de Griezmann (m.14) y, cinco minutos más tarde, rozando con la cara un remate muy claro de Lino que finalmente ha acabado repeliendo el larguero.
No ha terminado ahí su recital de inmunidad. Ha detenido sin problemas un chut lejano de Koke (m.34), ha estado bien colocado ante un zurdazo de Marcos Llorente (m.37) y ha parado en dos tiempos otro disparo del futbolista madrileño.
Penalti riguroso y comunicado albiazul
Sin embargo, las tornas han variado tras el descanso. Simeone, que ha cumplido el récord de 700 partidos en el banquillo de un mismo equipo, ha movido su piezas con un tino que ha resultado decisivo.
Para empezar, poniendo en liza a su hijo Giuliano, que ha vuelto loca a la banda izquierda babazorra, y a un Sorloth, un tanto cuestionado en el entorno rojiblanco, pero que esta tarde ha participado de forma directa en la remontada local.
Un cabezazo en posición inmejorable de Lenglet (m.59) ha estado a punto de subir las tablas al luminoso y Sivera ha tenido que volver a emplearse a fondo para sacar con el pie cubriendo muy bien el primer palo un intento tras contra del afilado Giuliano (m.69).
El vuelco desafortunado para los intereses visitantes se ha producido en el último cuarto de hora. Para empezar, con un penalti en contra de esos que recoge el actual reglamento, pero que no hay por dónde cogerlo.
Abqar ha pugnado en el salto con Sorloth –incluso ha podido ser falta– y el remate de cabeza del noruego ha tocado en el brazo del central marroquí, totalmente desequilibrado –ello le ha obligado a desplegar su extremidad– y sin ver la trayectoria de la pelota.
La jugada incluso ha generado a posteriori un comunicado oficial del Alavés, en el que el club albiazul ha manifestado que «en ocasiones recientes, ciertos criterios aplicados han generado situaciones que han afectado de manera evidente el desarrollo de los encuentros condicionando el resultado final».
«Volveremos a trasladar a los organismos competentes esta situación para reflexionar y trabajar en la mejora de los protocolos y herramientas disponibles, incluida la aplicación del VAR, con el objetivo de reducir al mínimo los errores y asegurar un criterio uniforme para todos los equipos», ha trasladado la entidad babazorra.
En este sentido, ha señalado que «confiamos en que estas situaciones puedan ser corregidas y seguiremos trabajando con la máxima dedicación para superar cualquier adversidad dentro del terreno de juego. Nuestro equipo, nuestra afición y nuestros valores merecen competir en condiciones de plena equidad».
En todo caso, el Alavés ha querido dejar claro que «reiteramos nuestro compromiso con el respeto a las normas y las instituciones deportivas, pero también entendemos que es nuestra responsabilidad manifestar nuestra disconformidad cuando consideramos que existen elementos que deben ser revisados».
A la postre, la pena máxima ha sido transformada por Griezmann en el 76, equilibrando la contienda. El atacante escandinavo ha vuelto a marcar diferencias diez minutos después. Le ha ganado la espalda a Diarra y, tras recibir una precisa asistencia de De Paul, ha fusilado a un Sivera que poco ha podido hacer ante semejante misil.
El cancerbero albiazul aún ha evitado que la dolorosa derrota fuese más amplia, al desviar con los dedos un envío cruzado de Griezmann ya en el tiempo de descuento (m.95).
En un tris, el Alavés ha pasado del sueño a la pesadilla. Y deberá seguir remando y perseverando para abandonar la zona baja de la tabla. El sábado que viene le aguarda un partido importantísimo y a cara de perro frente al Leganés en Mendizorrotza.

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