
«Empate a nada» ha sido el titular más manido sobre el Espanyol-Osasuna del sábado en Cornellá. Y no puede decirse que no resultara previsible de antemano, porque se enfrentaban dos de los equipos que menos quieren el balón en esta categoría. Osasuna lo suele camuflar más, pero los periquitos han hecho de ello su único sello para mantener la categoría.
Ocurrió además que Vicente Moreno, con pasado muy reciente en Cornellá, sabía la trampa que le iba a tender Manolo González: la misma que intentó atrapar a la Real Sociedad en las primeras jornadas ligueras, ceder el balón descaradamente para tratar de salir a la contra al galope.
Osasuna no pudo evitar lo primero, pero sí lo segundo. Tuvo que amasar el balón más que nunca hasta la fecha (58% de posesión frente al 44% de media de la temporada) pero abusó de los pases de seguridad. Y aun y todo, poco acostumbrado a este registro, incurrió en demasiadas pérdidas: 126. Es decir, que más del 25% de sus 497 fueron a parar al contrario o fuera del terreno de juego.
Osasuna falló más del 25% de los pases pese a que prácticamente todos fueron de seguridad, buscando evitar contras del Espanyol
La media de acierto en el pase se sitúa en la media de la campaña (75,5%), pero con una diferencia sustancial: mientras en otros partidos ha habido más riesgo, mayor verticalidad, en Cornellá se trató de una posesión estéril, más defensiva que otra cosa. Había obsesión en no ser cogidos en una transición, como admitió Sergio Herrera al final del encuentro.
Sobra decir que los tres que más tocaron la pelota fueron los dos centrales y el pivote: Catena –más fallón de lo habitual en Barcelona–, Boyomo –que al menos intentó romper líneas en conducciones– y Torró –poco trascendente–. Resultado: nada, ni un remate a puerta pese a haber jugado por primera vez con dos 9 como titulares. Raúl García se sumó a Budimir pero ninguno de los dos tuvo una sola ocasión que mereciera llamarse así.
De 66 puntos de proyección a 56
Con ello Osasuna encadena un cuarto empate consecutivo que le hace perder fuelle en la clasificación. En los dos caseros (Villarreal y Alavés) ha estado más cerca de ganar que de perder, y en los dos a domicilio (Sevilla y Espanyol) bien pudo acabar derrotado.
Seis puntos en estas cuatro jornadas serían mejor que cuatro, pero empatar siempre es mejor que perder, alegó en sala de prensa el técnico. Vicente Moreno se está más mostrando un punto más amarrategi que Jagoba Arrasate en esos minutos cruciales que suelen ser más de ida y vuelta. El valenciano ya avisó en pretemporada de que controlar las diferentes fases de los partidos era uno de sus mantras.
El resultado de todo ello es que expectativas mayores a una permanencia tranquila se enfrían. Tras ganar al Valladolid hace seis jornadas (última victoria rojilla), Osasuna sumaba 21 puntos en 12 jornadas, con una media de 1,75 puntos por partido que le disparaba a una proyección final de 66,5, europea sí o sí. Ahora está en 25 en 17, con lo que ha caído a 1,47, que extrapolados a final de campaña darían 55,8.
Puestos a ver esta botella medio llena, a Conference llegó hace dos años con 53 tras ganar al Girona en la última jornada. Pero si se prefiere medio vacía, dos datos: los rivales antes de cerrar la primera vuelta son seguramente los dos equipos más en forma de la Liga (Athletic el sábado y el Atlético tras Navidades)... y aún quedan un par de meses para el retorno de Bryan Zaragoza, a quien se añoró mucho en Cornellá.

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