
Al menos 340 civiles de la minoría alauita han muerto, muchos de ellos ejecutados a manos de las fuerzas de seguridad del nuevo régimen, en medio de los enfrentamientos entre las tropas del nuevo régimen de Damasco y la milicia alauita, una rama del islam chií a la que pertenece la familia del depuesto presidente Bashar al-Assad, ha informado este sábado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
«En la mayor venganza colectiva, 340 ciudadanos fueron asesinados y ejecutados a sangre fría en la costa y las montañas de Latakia», ha dicho la ONG en un comunicado, en el que ha indicado que otros más de 200 combatientes de ambos bandos perdieron la vida en estos choques desde el jueves, por lo que el número total de muertos supera los 540.
La minoría alauita, una rama del islam chií, es a la que pertenece la familia Al Asad y alrededor del 10% de la población de Siria. Esta comunidad, cuyo núcleo se encuentra en las provincias costeras de Latakia y Tartús –los principales feudos del depuesto presidente– dominó instituciones como el Ejército durante el régimen del mandatario.
Según la ONG, con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno, estos «crímenes» han sido ejecutados por las nuevas autoridades de Damasco y otros grupos aliados y tuvieron lugar principalmente en las localidades de Baniyas, en la provincia de Tartús, así como en zonas rurales de Latakia y municipios como Al Qardaha y Jableh, donde estalló la violencia el jueves.
Al menos 120 miembros de la milicia alauita han perdido la vida desde entonces y también han muerto 89 miembros de los ministerios de Interior y Defensa sirios, de acuerdo con el recuento de la ONG.
Las milicias assadistas y alauitas anunciaron la creación del Consejo Militar para la Liberación de Siria con el objetivo de luchar contra las fuerzas del nuevo Gobierno sirio y los ataques se extienden ya a cuatro provincias sirias, aunque es en Latakia donde son más frecuentes, como fue el caso también el pasado jueves en la ciudad de Tartus.
Los choques estallaron después de que los alauitas lanzaran un ataque contra las fuerzas de seguridad en la localidad de Jableh, en Latakia, en el que tuvieron como objetivo patrullas en la zona de Jableh y sus alrededores y allanaron edificios gubernamentales y propiedades públicas y privadas.
Según el Observatorio, las fuerzas de seguridad sirias «siguen persiguiendo y peinando» este sábado las zonas donde se esconden las milicias afines al depuesto presidente sirio Bashar al-Assad, y ha informado de que se están produciendo "combates callejeros" en Latakia y Tartús.
Las nuevas fuerzas sirias están mayoritariamente compuestas por excombatientes de la ahora disuelta alianza islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), la agrupación que lideró la ofensiva contra Al Asad y cuyas raíces proceden del Frente Al Nusra, la exfilial de Al Qaeda en Siria.

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