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Periodistas quemados vivos para silenciar los crímenes de Israel

La muerte de Ahmed Mansur, Hilmi al-Faqawy y Yousef al-Jazindar, quemados vivos en la tienda que compartían con otros periodistas, confirmó la táctica de Israel para ocultar sus atrocidades en Gaza. Ha matado a más periodistas que los que han muerto en todos los conflictos desde hace un siglo.

Familiares de Ahmed Mansur lloran al periodista muerto.
Familiares de Ahmed Mansur lloran al periodista muerto. (AFP)

La muerte del periodista palestino Ahmed Mansur a causa de las heridas sufridas en un ataque israelí contra una tienda que compartían trabajadores de varios medios de comunicación en Jan Yunis, eleva a 211 el número de informadores que Israel ha matado en Gaza.

Mansur murió quemado junto con otros dos palestinos –Hilmi al-Faqawi, que trabajaba para Palestine Today TV, y Yousef al-Jazindar, su asistente en labores de conductor y reportero gráfico– por el proyectil que un dron israelí lanzó contra la tienda en la madrugada del lunes. El ataque dejó otros nueve heridos, algunos de ellos graves.

La imagen de Mansur, sentado en una silla entre los restos de la tienda de campaña, envuelto en llamas, mientras sufre espasmos en las piernas y trata lentamente de alzar las manos, se ha añadido al catálogo de atrocidades cometidas por Israel. En un vídeo difundido en redes sociales, testigos del ataque tiran de su cuerpo para intentar sacarlo de las llamas sin éxito.

El grupo se encontraba descansando en una tienda de campaña junto al hospital Nasser de Jan Yunis. Los alrededores de los hospitales gazatíes se han convertido en un punto en el que muchos refugiados plantan sus campamentos, a pesar de que la proximidad a un lugar protegido por el derecho internacional humanitario hace tiempo que dejó de ser una garantía de supervivencia.

Hospitales, escuelas, mezquitas o viviendas son igualmente objetivos de los bombardeos de Israel. El Ejército israelí confirmó que el ataque contra la tienda de los periodistas fue deliberado, con su habitual excusa de que una de las víctimas era miembro de Hamas.

Pero los ataques contra informadores se han convertido en otra táctica de guerra y siguen un patrón que busca acallar cualquier información sobre lo que ocurre en Gaza.

Solo hacía una semana que el Ejército israelí habia matado a Mohamed Salah al-Bardauil, un locutor de Radio Al-Aqsa, junto a su esposa y sus tres hijos en un bombardeo en Jan Yunis, días después de la muerte de otros dos periodistas –uno de Palestine Today y otro de Al-Jazeera–.

Israel ha matado en Gaza más periodistas que los que han muerto en todos los conflictos en el último siglo, incluidas ambas guerras mundiales, las guerras de Corea y Vietnam, (también los conflictos de Laos y Camboya), las guerras de Yugoslavia y la de Afganistán (2001-2021) juntas.

Así lo recoge el Instituto Watson para Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Brown titulado “Cementerios de noticias: cómo los peligros para los reporteros de guerra ponen en peligro al mundo”, que apunta la cifra de 13 informadores muertos cada mes.

Este patrón se suma a la destrucción de la infraestructura de los medios palestinos, y a la prohibición de la entrada de medios extranjeros o del regreso de los periodistas que han podido salir.

Sin testigos, Israel quiere que ninguna fuente contradiga sus versiones, habitualmente trufadas de bulos.

El agua como arma de guerra

Hamas denunció que lo que está sucediendo en Gaza va más allá de «un aumento de la presión militar». Lo calificó como «un acto brutal de venganza» que pone en peligro las vidas de los prisioneros israelíes «y los expone a la muerte. La única forma de recuperarlos es a través de negociaciones».

Por otro lado, Médicos Sin Fronteras acusó al Gobierno de Israel de utilizar la privación de agua como un arma de guerra. Recordó que el corte de la electricidad y el bloqueo a la entrada de combustible obliga a los palestinos, que llevan año y medio soportando bombardeos implacables a beber agua no potable. Como consecuencia, se extienden la ictericia, la diarrea y la sarna.
El Ejército israelí detuvo ayer el flujo de agua de la compañía Mekorot, cortando el 70% del suministro total del enclave.

Campo de muerte
«Gaza es un campo de exterminio y los civiles están atrapados en un círculo de muerte. Durante más de un mes, no ha entrado ni una sola gota de ayuda (...) las compuertas del horror se han vuelto a abrir», denunció el secretario de la ONU, António Guterres.



El contacto de Irán con EEUU será indirecto


Irán confirmó que mantendrá negociaciones sobre su programa nuclear con EEUU, pero insistió en que serán conversaciones indirectas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciase que serían contactos directos. El ministro iraní de Exteriores, Abas Araqchi, añadió que el sábado comenzarán las negociaciones indirectas «al más alto nivel»en Omán.

En su anuncio, Trump llegó a sugerir un ataque a Irán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que el acuerdo solo será posible «al estilo de Libia: que entremos, destruyamos las instalaciones, desmantelemos todo el equipo, bajo supervisión y ejecución estadounidense» o, «de lo contrario, la respuesta debe ser militar».