
Friedrich Merz ha sido elegido canciller este martes tarde en segunda votación, después de sufrir un inesperado revés en la primera celebrada por la mañana.
Contra pronóstico, Friedrich Merz ha perdido la primera votación para salir elegido canciller de Alemania al no recibir todo el apoyo necesario de CDU, CSU y SPD. Estos tres partidos suman 328 de los 630 escaños del Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento, pero la candidatura de Merz solo ha recibido el apoyo de 310 diputados, seis por debajo de los necesarios. La votación es secreta, por lo que en un primer momento no está claro dónde ha podido estar la fuga.
Por la tarde 15 diputados y diputadas más han votado a favor de Merz, lo que le ha permitido obtener el cargo. Con todo, el respaldo del que debería gozar queda en duda.
Merz -a diferencia de Merkel- nunca ha sido un político que buscara el compromiso y el consenso, sino que se ha destacado principalmente por sus posiciones tajantes que hasta ahora nunca se ha puesto a prueba, ya que nunca ha ocupado un cargo en el Gobierno.
También su impulsividad lo diferencia de su antecesora, caracterizada por la sangre fría que mostró siempre a la hora de tener que organizar mayorías parlamentarias.
La segunda votación
Merz ha logrado finalmente alcanzar la conocida como «mayoría del canciller» al sumar 325 votos a favor, frente a 289 en contra, 1 abstención y 3 votos nulos.
El bloque conservador formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) y sus socios de coalición del Partido Socialdemócrata (SPD) cuentan con 328 escaños, por lo que tres diputados de sus propias filas no han votado a favor de Merz.
La presidenta de la Cámara Baja o 'Bundestag', Julia Klöckner, ha anunciado que el «diputado Friedrich Merz ha alcanzado la mayoría necesaria de al menos 316 votos. Ha sido elegido acorde al apartado 2 del artículo 63 de la Ley Fundamental canciller federal de la República Federal de Alemania».
El anuncio ha sido acompañado por un aplauso de la mayoría de los diputados, tras lo cual Merz se ha puesto de pie y ha sido preguntada por Klöckner si aceptaba la elección.
«Señora presidenta, agradezco la confianza y acepto la elección», ha indicado Merz entre más aplausos.
Al menos cinco en contra por la mañana
Dado que la oposición -liderada por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Los Verdes, La Izquierda y dos diputados independientes- cuenta con 302 diputados, ello quiere decir que en la primera votación al menos cinco de la coalición acordada entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU) por un lado y el Partido Socialdemócrata (SPD) por otro votaron en contra.
La tensión en el Parlamento era visible en las caras de la mayoría de los diputados de la coalición, salvo en la de la copresidente de AfD, Alice Weidel, que inmediatamente ha pedido a Merz que se retire y se convoquen nuevas elecciones, además de exigir para la segunda fuerza del país, clasificada por los servicios secretos internos de «caso confirmado de extremismo de derechas», responsabilidades de Gobierno.
El rostro de Merz, que parecía seguro al contar el bloque conservador y el SPD con un margen de 12 votos, ha sido extremadamente serio y se ha retirado de inmediato a su despacho del grupo parlamentario de la CDU en la Cámara Baja para mantener consultas con los suyos y el copresidente de los socialdemócratas y designado vicecanciller, Lars Klingbeil.
El enfado de la CDU con el SPD era palpable este martes, pues los conservadores sospechan que han sido diputados de sus futuros socios de la coalición los que han proporcionado el inédito golpe a Merz, pero Klingbeil se ha apresurado a afirmar que «no tiene el más mínimo indicio de que el SPD no se haya mantenido firme en su conjunto» en el voto.
«Se puede confiar en nosotros», ha enfatizado, mientras que otros diputados socialdemócratas han expresado su estupor por la «irresponsabilidad» en el lado conservador por haber provocado supuestamente esta situación, que se produce justo seis meses después de la ruptura del anterior Ejecutivo de coalición liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz.
El jefe de la CSU, Markus Söder, ha dicho que «no es momento de echarse la culpa», sino de asumir la «responsabilidad común» de sacar adelante una votación exitosa.

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