
Jürgen Klopp, exentrenador del Liverpool y una de las voces más respetadas del fútbol europeo, ha lanzado un mensaje claro y sin matices contra el nuevo formato del Mundial de Clubes que la FIFA ha puesto en marcha este verano en Estados Unidos. Lo ha calificado de manera contundente como «la peor idea jamás implementada en el fútbol», poniendo en el centro del debate la creciente mercantilización del deporte y el desprecio por la salud de los futbolistas.
El torneo, que reúne a 32 clubes y se jugará cada cuatro años, ha sido criticado desde múltiples frentes. Pero Klopp ha sido especialmente claro en sus declaraciones al medio alemán Die Welt: «Esto no puede seguir así. Es una competición sin sentido. Los jugadores no tienen descanso y seguimos cargándoles de partidos. Nadie piensa en su salud mental ni física».
Intereses económicos por encima del deporte
Para Klopp, la raíz del problema no es solo el calendario saturado, sino la lógica empresarial que ha colonizado el fútbol profesional. «Los que toman decisiones nunca han estado en un vestuario ni saben lo que implica una temporada. Solo ven cifras y contratos de televisión», denunció.
Con la excusa de «hacer crecer el fútbol», la FIFA ha impulsado un torneo que genera beneficios millonarios para sus organizadores, patrocinadores y derechos audiovisuales, pero que impone una carga casi insostenible sobre quienes lo hacen posible: los futbolistas.
Mientras las grandes marcas suman ingresos, los clubes deben afrontar una planificación imposible, con apenas semanas de descanso entre temporadas. Según Klopp, «el que gane este Mundial de Clubes será el peor ganador posible: sus jugadores volverán a la competición nacional reventados».
Una amenaza para la integridad del deporte
El nuevo calendario hace que selecciones y clubes se enfrenten a torneos prácticamente encadenados: Eurocopa, Copa América, Mundial de Clubes, Juegos Olímpicos... todo en menos de dos años. Klopp alertó de que esta sobreexplotación está desnaturalizando el juego y podría acabar «matando la esencia competitiva del fútbol».
«Los jugadores no son máquinas. No tienen tres meses de recuperación como en la NBA. Están llegando al límite. Estamos jugando con su salud por dinero», ha declarado el alemán, después de su exitosa etapa de nueve años con el Liverpool en 2024, ahora es el director de fútbol global de Red Bull, propietario de varios clubes, entre ellos el RB Leipzig y el New York Red Bulls.

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