
Como hizo la presidenta de la Comisión Europea el miércoles, el Parlamento Europeo eludió hablar de genocidio al apoyar la propuesta de Bruselas para suspender parcialmente el acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel, y frenar la ayuda bilateral comunitaria a este país.
El texto, no vinculante, salió adelante con 305 votos a favor, 151 en contra y 122 abstenciones, en la primera resolución sobre Gaza en más de un año de la actual legislatura y tras casi dos de agresión genocida.
Las evidencias del genocidio y la presión social han llevado a la Cámara a posicionarse, pero fueron necesarios tres días negociaciones, sobre todo con el Partido Popular Europeo (PPE), que finalmente votó dividido y logró rebajar el contenido. Incluso llegó a retirarse de la negociación hasta que escuchó el discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, donde propuso las medidas.
El PPE logró también retirar la mención expresa de Israel al hablar de las operaciones militares en Gaza, dos referencias a que la hambruna es provocada y otra a que algunos ministros israelíes «reclaman abiertamente acciones genocidas».
Mientras los europarlamentarios de los grupos mayoritarios medían sus palabras, el Ejército israelí bombardeaba sin medida una docena de edificios del campamento de refugiados de Al-Shati, uno de los mayores núcleos de desplazados en las playas de la ciudad de Gaza.
Al-Shati acoge desde hace meses a miles de gazatíes que huyen de los bombardeos del Ejército israelí contra la capital, especialmente tras la ofensiva con la que Israel quiere vaciar la ciudad, donde se estima que aún quedan un millón de personas.
Los edificios bombardeados están, además, rodeados de tiendas de campaña de los desplazados que buscan refugio.
Los residentes en el área de Al-Shati recibieron órdenes de evacuación forzosa del Ejército israelí pero, como el resto de habitantes de Gaza, se debaten entre morir bajo las bombas o huir sin lugares seguros ni medios para sobrevivir. En toda la Franja, Israel mató al menos a 53 personas hasta el anochecer. De ellas, a 19 cuando intentaban conseguir comida.
El Ejército israelí lleva a cabo redadas masivas en Tulkarem –asediada desde hace meses– y otras ciudades de Cisjordania, incluida Jerusalén, con más de un centenar de arrestos, después de que un artefacto explotara e hiriera a dos soldados.
La agresión se extiende por Cisjordania, donde el Ejército sionista endurece sus razias y Benjamin Netanyahu lanzó que «no habrá Estado palestino. Este lugar nos pertenece», al firmar el proyecto de colonia que partirá Cisjordania en dos.
Acabó la esperanza para los prisioneros
A la vez, en Doha, varios países árabes mostraron su apoyo a «cualquier decisión que tome» Qatar en respuesta al ataque israelí contra la delegación negociadora de Hamas, que mató a seis personas. Ayer se celebraron sus funerales en la capital qatarí.
El primer ministro, Mohamed bin Abdulrahman al-Thani, aseguró que el ataque «acabó con cualquier esperanza» para los 48 prisioneros israelíes que aún permanecen en la Franja de Gaza, y afirmó que se siente traicionado por esa agresión contra la soberanía de su país.
Consideró que «Netanyahu debe comparecer ante la Justicia», mientras Hamas acusó a Estados Unidos de ser cómplice de este ataque.
A la vez, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer una inusual declaración en la que condena los ataques israelíes contra Doha, pero replicando la tibieza de la Eurocámara, sin mencionar a Israel.

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