Amalur Artola
Amalur Artola Kulturako koordinatzailea / coordinadora de Cultura

«Vallbona es un barrio humilde e ignorado que puede contener las grandes metáforas del mundo»

‘Historias del buen valle’ nos traslada a Vallbona, barrio humilde de la periferia de Barcelona en el que conviven el mundo rural y el urbano, y que se ha convertido en hogar de una sociedad multicultural. José Luis Guerin se adentra en Vallbona a través de la mirada de sus vecinos y vecinas. 

José Luis Guerin, en el photocall.
José Luis Guerin, en el photocall. (Gorka RUBIO | FOKU)

En ‘Historias del buen valle’, el cineasta barcelonés José Luis Guerin traslada al espectador a Vallbona, barrio ubicado en las afueras de Barcelona que se ha convertido en toda una aldea global: en ella conviven lo rural y lo urbano, las casas fabricadas por los primeros migrantes de la posguerra y los nuevos bloques que funcionan como ciudad dormitorio para la nueva migración. Un barrio «olvidado» y «maltratado», según palabras del propio director, al que ha querido rendir tributo con una historia guionizada y narrada por sus propios habitantes.

Guerin ha contado que la idea de rodar este film le vino a raíz de un encargo museístico del Macba, para que hiciera una pieza en torno a los barrios más desfavorecidos de Barcelona. «Una vez entregué la pieza, vi que tenía que seguir; ese barrio me concernía de una manera más profunda», ha señalado en rueda de prensa.

El cineasta considera que Vallbona es «un barrio humilde e ignorado» pero que «puede contener las grandes metáforas del mundo», entre las que ha señalado la especulación inmobiliaria, el cambio climático, la inmigración, los conflictos identitarios y la guerra. «Puede ser una caja de resonancia, algo muy amplio», ha opinado, y se ha referido a la idea de universalidad, puesto que lo que sucede en Vallbona «puede ser entendido por un espectador de cualquier parte del mundo». Ha narrado que, aunque él mantiene un vago recuerdo, visitó Vallbona en 1977 siendo adolescente. Y pensó: «Caray, esto está en Barcelona. Es un barrio muy oculto, incluso cuando entramos [por carretera] a la ciudad la llegada a Barcelona viene detrás de Vallbona, está como descartado. Y hay paneles publicitarios que, cuando sales por la autopista, te impiden verlo. Parece que su función [la de la publicidad] sea más ocultar que mostrar algo. Es un lugar invisibilizado que quise visibilizar», ha asegurado.

La mirada

Guerin narra el barrio a través de sus habitantes. Nos muestra sus vidas y sus anhelos, sus miedos y sueños y, si en algo destaca, es en la multiculturalidad y en la conciencia de barrio de sus habitantes. Guerin ha destacado que la identidad es uno de los temas que trata en la película: «Existe el testimonio de alguna de esas casas autoconstruidas, confrontada a la nueva arquitectura, esos bloques que configuran una ciudad dormitorio. Son dos lógicas distintas y quizá ese sea el nacimiento de una nueva identidad». Ha añadido que entiende la identidad como «algo vivo, que está siempre en movimiento, que se está construyendo», y es por eso que ha acuñado el término work in progress (en construcción) para referirse a la película: «Me gusta esa expresión, que se refiere a mi trabajo pero también al barrio, que está en construcción, y también en la construcción de una nueva identidad».

De hecho, el filme comienza con un cartel de work in progress y continúa con un casting que busca vecinos para rodar una película sobre Vallbona. Poco a poco Guerin nos saca del casting y nos lleva a conocer diferentes espacios del barrio, con sus gentes, sus historias y sus vidas. «Es una película que se va transformando, hay personajes que hablan a cámara, existe esa presencia del enunciador que luego va desapareciendo... es una película mutante».

También ha narrado que cuando llegó a Vallbona le costó buscar un encuadre para los planos, y que fue cuando descubrió que el barrio solo se podría describir mediante la mirada de sus habitantes cuando lo vio claro. «Cuando llegué me parecía imposible encuadrar: aquí casitas, aquí un bloque, esto es un caos... el acercamiento a las personas es lo que te dicta el encuadre. Eso que ven. En este barrio era muy difícil ver las cosas si no era a través de la mirada de sus personajes, porque las cosas no se dejan ver si no es penetrando a través de distintas miradas».

Preguntado por el casting, ha reconocido que estaba preocupado por dar una imagen justa del barrio, «porque es un barrio que ha sido siempre tan maltratado... Están los primeros habitantes, los distintos tipos de migración, que además representan las problemáticas del barrio, el desahucio etc. Yo solo sé filmar a través del afecto. Busco fórmulas para señalar la monstruosidad pero no sé filmar a un monstruo, no podría hacer un filme sobre Pinochet o Donald Trump, por ejemplo», ha señalado.