
Tras el lanzamiento de un abarrotado txupinazo, Iruñea celebra desde este viernes y durante todo el fin de semana San Fermín Txikito ajena a la vista de los reyes españoles y su heredera, que han recibido esta misma mañana una tibia acogida.
Siempre se dice que Iruñea es una ciudad de contrastes y este viernes esa realidad se ha podido palpar a pie de calle con el diferente sentir que han generado entre sus habitantes dos actos que han coincidido en el mismo día.
El que ha ganado por goleada teniendo en cuenta la cantidad de gente que ha congregado ha sido el txupinazo de San Fermín Txikito. Media hora antes del lanzamiento del cohete, numerosas personas mayores e infinidad de chavalería con y sin uniforme del colegio se agolpaban en las inmediaciones de Corazonistas disfrutando de la soleada mañana.
El ambiente se ha ido calentando con la música, las campanas de San Fermín de Aldapa y los kilikis repartiendo estopa entre el personal congregado.
El momento cumbre se ha producido cuando han aparecido los cinco integrantes de la Corporación Txiki encargados de prender la mecha del cohete y que en esta ocasión eran Silvia, José Manuel, Azahara, Daniela y Adei.
Tras recibir el correspondiente bastón de mando y colocarles el pañuelo festivo, han presenciado con solemnidad el baile que les han dedicado los gigantes txikis de Alde Zaharra antes de ascender hasta la parte superior de Corazonistas, donde les aguardaba el cohete.
Antes de lanzarlo, han deseado a todas las personas congregadas unas felices fiestas y que no se utilizaran paraguas para recoger los caramelos que lanzarían poco después. Con todos los mensajes lanzados, ha llegado el momento de rasgar el luminoso cielo azul con la estela y la explosión del txupinazo, que se ha celebrado por todo lo alto cuando se ha escuchado a las 12.48 horas.
A continuación, ha comenzado la lluvia de caramelos, mientras la música y las campanas volvían a animar el lugar.
Entre las personas presentes se encontraban varios miembros de la Corporación iruindarra, con el alcalde, Joseba Asiron, a la cabeza, quien, en declaraciones a NAIZ, ha destacado que procura no perderse el festivo evento.
«Como trabajo aquí al lado, procuro venir todos los años. El año pasado llovió, pero este año hace un día buenísimo», al tiempo que recalcaba que «cada año viene más gente al txupinazo y es un acto más multitudinario, así que funciona».
Un buen día para «reivindicar los valores republicanos»
Asiron se ha sumado al gentío del txupinazo a diferencia de la visita de los reyes españoles que ha tenido lugar un par de horas antes. El alcalde conocía que los Borbones se iban a acercar a Iruñea esta mañana, pero «nosotros ya teníamos nuestras cosicas que hacer en el Ayuntamiento y no podíamos ir».
Ni la Corporación ha ido a donde estaban los soberanos españoles, ni estos tampoco se han acercado al Ayuntamiento. Como ha señalado el alcalde, «no nos habían manifestado ningún interés en venir al Ayuntamiento y en cualquier caso, teníamos la agenda muy completa y no había sitio para visitas reales. Tenemos otras cosas que hacer».
De todos modos, ha reconocido que las visitas reales «son una fecha muy señalada», aunque para añadir, acto seguido, que «para reivindicar los valores republicanos».
Tibia acogida a los Borbones
Si las inmediaciones de Corazonistas se quedaban pequeñas ante el aluvión de gente, dos horas antes, en el otro extremo de Alde Zaharra, se daba inicio a la citada visita de dos días de los Borbones a Nafarroa, con una tibia acogida en Iruñea a los soberanos españoles Felipe y Letizia, y su heredera, Leonor.
Aproximadamente un centenar de personas se han acercado a las inmediaciones del palacio de Diputación para asistir al primer acto de esa visita, que ha comenzado con la recepción a la comitiva a pie de calle de la lehendakari navarra, María Chivite; la ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; el presidente del Parlamento de Nafarroa, Unai Hualde, y la delegada del Gobierno español en Nafarroa, Alicia Echeverria.
Tras bajarse del vehículo oficial, el trío de Borbones ha saludado a las citadas autoridades, mientras se escuchaba algún grito aislado de «¡Viva el rey!» y ¡Viva la princesa de Viana!, en referencia a uno de los títulos que ostenta Leonor, y sonaban varios aplausos esporádicos.
A continuación, los soberanos españoles y la princesa se han acercado a las pocas decenas de personas que se encontraban tras las vallas desplegadas a ambos lados de la puerta principal de la sede del Gobierno de Nafarroa para darles la mano.
En cambio, la treintena de curiosos que estaban en la zona del monumento a los Fueros, tras el estricto cordón policial, se han quedado sin su ración de apretón real de manos, a pesar de que un par de entusiastas le han gritado inútilmente a la «guapa» de Letizia que se acercara.
El campechano contacto borbónico ha exaltado los ánimos de cuatro o cinco personas, que, entonces sí, se han desgañitado lanzando vivas al monarca español y a la princesa Leonor, mientras no se cansaban de repetir lo guapos y majos que eran. Con esos últimos saludos, la comitiva se ha adentrado en el palacio de Diputación para continuar con la recepción oficial del Ejecutivo navarro.
Una hora antes de la llegada de los reyes españoles, miembros de Contigo-Zurekin se han concentrado junto al monumento a los Fueros portando una pancarta en la que se podía leer el lema ’El futuro es República’ y han criticado «el lavado de cara a una institución anacrónica más propia de la Edad Media».
Poco más ha dado de sí el comienzo de una visita de los Borbones a Nafarroa que ha continuado en Viana y el monasterio de Leire, y que seguirá mañana, sábado, en el palacio de Erriberri para finalizar en Tutera.

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