
«Que quede claro que queremos que llegue agua de calidad a la Ribera, pero no a cualquier precio», ha señalado Diego Alonso, agricultor de Alesbes y miembro de la Ejecutiva de EHNE-Nafarroa.
Este sindicato se ha posicionado hoy claramente por la opción de que la Segunda Fase del Canal se realice con un único tubo, pues ya contaría con capacidad suficiente para trasladar el agua.
Alonso ha especificado que «teniendo en cuenta la reserva demanial que desde el embalse de Itoitz existe para proporcionar agua a la Ribera, que es de algo más de 117 hectómetros cúbicos al año, vemos que todo ese volumen se podría transportar en un único tubo, sobrándole incluso capacidad para ello, pues puede trasladar hasta 202 hectómetros cúbicos al año.
Ante tal circunstancia, este agricultor se ha preguntado «¿Para qué un segundo tubo? ¿Acaso se está planteando la posibilidad de construir un segundo embalse en los Pirineos?».
En este sentido, y al calor de la pregunta que realizó Uxue Barkos a la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, EHNE ha concretado que la opción de un tubo (que incluiría también dos tubos en zonas sensibles o complicadas, por ejemplo cauces de ríos) costaría 220 millones de euros, mientras que la segunda se dispararía hasta los 373 millones, una diferencia «nada despreciable» de 153 millones.
Menos costoso y más atractivo para los agricultores
La apuesta del sindicato es clara. «No solo lo decimos por el hecho de que hay que gestionar bien el dinero público, que sale del bolsillo de los contribuyentes, sino también porque la mitad de esa inversión la tienen que aportar los regantes. De que tengan que pagar una cantidad más elevada por hectárea puede depender muy seriamente la rentabilidad de esos terrenos que van a pasar de secano a regadío y también la viabilidad económica del agricultor que los trabaje, especialmente en el caso de que se trate de explotaciones familiares», ha añadido Alonso.
Antonio Alba, agricultor de Cortes y también miembro de la Ejecutiva del sindicato, ha denunciado que «el empecinamiento en la construcción y soterramiento de dos tubos, así como otro tipo de proyectos faraónicos, caso del recrecimiento del embalse de Yesa, son iniciativas que creemos buscan más el beneficio industrial de las grandes constructoras que defender los intereses de agricultoras y agricultores, que somos utilizados como excusa, pero que también apostamos por otro tipo de soluciones mucho más prácticas y rápidas para ayudar a la continuidad de futuras generaciones en las labores del campo».
En este sentido, ha señalado al PSN, responsable del Departamento de Cohesión Territorial, y al PSOE, desde Madrid, como impulsores de la construcción y soterramiento de dos tubos, «una obra poco acorde a la realidad».
Según EHNE, de las inicialmente 22.000 hectáreas proyectadas para el regadío, en estos momentos solo hay peticiones para una extensión de 9.000, menos de la mitad. La central opina que ese descenso en la demanda puede estar motivado, entre otros factores, por la importante inversión a realizar por parte de los propietarios de los terrenos.

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