
El valor del trabajo doméstico en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se situó en 2023 en 26.856 millones de euros, lo que equivaldría al 28,8% del Producto Interior Bruto (PIB) de ese año, más de un punto por encima del anterior cálculo –realizado en 2018–, según el informe que ha publicado el Eustat este martes, correspondiente a su encuesta quinquenal sobre la producción doméstica no remunerada. Cinco años antes, esta actividad equivalió al 27,4% del PIB de los tres herrialdes.
Entre las principales actividades analizadas en esta encuesta se encuentran proporcionar alojamiento, el cuidado y la educación, la preparación de la comida, tareas relacionadas con la ropa y las actividades extraordinarias como reparaciones y mantenimiento en el hogar.
Pese al incremento de algo más de un punto de lo que representaría en el PIB, la evolución de los últimos treinta años presenta un descenso generalizado y un comportamiento cíclico, con transferencia de recursos desde la economía de mercado hacia el trabajo doméstico no remunerado en tiempos de crisis, mientras que en periodos expansivos de la economía se tiende a externalizar parte de esas actividades.
Así, en 1993 el peso del trabajo doméstico no remunerado alcanzó el 45,5% del PIB. Desde entonces la participación en la economía de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) ha ido disminuyendo de forma continua, excepto en 2013, en plena crisis económico financiera, cuando alcanzó el 32,4%.
En 2023 la distribución por funciones del trabajo doméstico refleja las mismas prioridades que en 2018, aunque con algunas diferencias, ya que el epígrafe de alojamiento mantuvo su peso en torno al 29,6%, al igual que hace cinco años, mientras que otras funciones ganaron relevancia, como proporcionar comida, hasta el 43,4% (tres puntos más). Por el contrario los cuidados y la educación descendieron hasta casi el 19%, 3,5 puntos menos que en 2018.
Brecha de género
En el desempeño del trabajo doméstico no remunerado persiste la brecha de género, ya que el 63,5% está realizado por mujeres (67,2% en 2018). A pesar de esto, la implicación de los hombres ha aumentado en 15,8 puntos en los últimos 30 años.
Esta mayor implicación masculina no ha sido igual en todas las tareas. Entre las funciones donde su participación es más destacada y además ha crecido se encuentran proporcionar alojamiento, con un 42,5% de participación de los hombres en 2023 (4,5 puntos porcentuales más que en 2018), y proporcionar comida, que alcanza el 37,4%, lo que supone un incremento de 6,5 puntos.
Sin embargo, los cuidados y la educación siguen recayendo principalmente en las mujeres, que asumen el 69,3% de esta labor, cuatro puntos porcentuales más que en 2018.
Por territorios, el reparto del valor del trabajo doméstico no remunerado se corresponde con el volumen poblacional, ya que Bizkaia concentra el 55,2% del total, seguida de Gipuzkoa (30,3%) y Araba (14,5 %).

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