
La guerra en Sudán ha empujado a amplias zonas de Darfur al borde de la hambruna. La nueva evaluación de la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC) confirma que en las localidades de Um Baru y Kernoi la desnutrición aguda ha superado los umbrales de emergencia, con tasas del 52,9% y del 34%, respectivamente.
El informe advierte de que estas cifras «sugieren un riesgo extremo de mortalidad y la posibilidad de que las áreas vecinas sufran condiciones igualmente catastróficas». La situación se agravó tras la toma de El Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en octubre de 2025, un episodio que provocó desplazamientos masivos y un colapso total de los sistemas de salud y abastecimiento.
Según la IPC, la hambruna es consecuencia directa de la prolongación del conflicto, la erosión de los servicios básicos y el bloqueo de las rutas de ayuda. Más de 4,2 millones de personas padecen ya desnutrición aguda, una cifra que sigue aumentando con la intensificación de los combates en Kordofán.
Las atrocidades cometidas por las RSF tras la conquista de El Fasher —ejecuciones, abusos y secuestros— han obligado a decenas de miles de familias a huir hacia regiones remotas. La organización humanitaria World Vision ha alertado de que unas 22.600 personas, la mayoría niños, se han desplazado en las últimas semanas hasta las montañas de Yebel Marra. De ellas, casi un 90% proviene de El Fasher y de campamentos cercanos.
World Vision denunció que su personal ha documentado casi 200 menores no acompañados, muchos de los cuales caminaron durante días a través de zonas de combate. «El número de niños y niñas que llegan solos desde El Fasher es profundamente alarmante», advirtió su director en Sudán, Simon Mane, quien reclamó una intervención urgente «para salvar sus vidas y su futuro». La ONG pide ayuda internacional inmediata para garantizar alimentos, agua, refugio y atención médica.
La «derrota inminente» de las RSF
Mientras el hambre se extiende, el Gobierno intenta ofrecer una imagen de fuerza militar. El jefe del Ejército y presidente del Consejo Soberano, Abdelfatá al Burhan, visitó la localidad de Al Takina y proclamó que «la victoria es inminente». En sus palabras, «los traidores serán derrotados y la rebelión será eliminada».
Sin embargo, la violencia continúa. Las RSF lanzaron ataques con drones en Kordofán Sur que causaron al menos 16 muertos, además de un bombardeo contra el hospital militar de Al Kueik, donde murieron su director y tres sanitarios. La red Sudan Doctors Network denunció que «los ataques contra hospitales y personal médico constituyen un crimen de guerra» y acusó a las RSF de agravar deliberadamente la crisis humanitaria.
El conflicto entre el Ejército y las RSF, originado en 2023 tras el fracaso del proceso de integración militar, ha llevado a Sudán a una de las peores emergencias humanitarias del mundo. Millones de personas viven desplazadas, sin alimentos y sin acceso a atención básica, mientras el país se hunde entre la hambruna y la devastación bélica.

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