Ramon Sola
Aktualitateko erredaktore burua / Redactor jefe de actualidad

El caos en la OPE de la Ertzaintza, ¿nueva chapuza y/o spot de Goikolea?

Cientos de personas deambulando por los pasillos, hora y cuarto de retraso, cadena de custodia y sistema de puntuación en entredicho, y promesa de comparecencia parlamentaria para dar explicaciones. Así transcurrió el examen de la OPE de la Ertzaintza este sábado, que aún dará mucho que hablar.

Opositores, el pasado sábado en el BEC de Barakaldo, una vez iniciado el examen.
Opositores, el pasado sábado en el BEC de Barakaldo, una vez iniciado el examen. (Irekia)

Jon Goikolea, que fue mano derecha de Juan Mari Atutxa en sus tiempos de consejero de Interior, tomó las riendas de la Academia de Arkauti el pasado mes de setiembre tras la renuncia inexplicada de Miren Dobaran, que no había conseguido introducir los cambios deseados y perdió el pulso ante la persistente revuelta interna en el cuerpo. No había tenido presencia pública en estos cinco meses, pero Goikolea acabó siendo el protagonista de la OPE de la 35 promoción de la Ertzaintza llevada a cabo el sábado en el BEC de Barakaldo, caótica en su inicio y cuyo desarrollo habrá que analizar. 

Primero, los hechos. El examen se vio obstaculizado por una afluencia al parecer inesperadamente alta de aspirantes. Fueron finalmente 3.188 (aunque se habían inscrito bastantes más, 3.707). Hubo que improvisar pupitres y también exámenes, fotocopiados a la carrera. Se extendió la hipótesis de que la prueba iba a ser aplazada, lo que encolerizó a quienes habían ido mejor preparados al examen. Finalmente la prueba arrancó, aunque con hora y cuarto de retraso, y culminó. El Departamento de Seguridad pidió disculpas finalmente a los opositores y les agradeció «su paciencia y buena disposición mientras se resolvía la situación».

La lectura más obvia e inmediata es la de la chapuza. Algo difícil de asumir en el proceso de toda Oferta Pública de Empleo que habitualmente ya se enfrenta per se a una cascada de alegaciones y recursos por todo tipo de motivos. El Departamento alega que nunca hasta la fecha se había presentado tal porcentaje de inscritos; dice que habitualmente acude el 70% y que esta vez fue el 86%.

Goikolea, periodista de oficio y mucha experiencia, decidió comparecer ante los medios desde el mismo BEC para lanzar un doble mensaje que aparentaba transparencia. Por un lado, habrá solicitud voluntaria para acudir al Parlamento de Gasteiz a dar explicaciones; por otro, la cadena de custodia de los exámenes estuvo blindada en todo momento aunque hubiera que, por ejemplo, tirar de fotocopiadora a última hora para imprimir más pruebas.

«Solo faltaba», se podría pensar ante esta segunda alegación. Pero la declaración del director de la Academía resultaba más que procedente. Y es que apenas dos días antes había trascendido que un juzgado de Gasteiz investiga la supuesta filtración de exámenes en una OPE de la Ertzaintza. El Departamento de Seguridad afirma que todo ha sido correcto y que en el caso subyace únicamente un conflicto entre dos academias especializadas en la preparación de estas oposiciones.

Yendo más al fondo, el tono de la intervención de Goikolea y el tratamiento en medios públicos lanzaba otro mensaje subliminal: el tirón de la convocatoria. ¿Acaso en este país todo el mundo quiere ser ertzaina, pese a la sucesión de escándalos por actuaciones polémicas, la última la pasada semana con la difusión del vídeo de la agresión premeditada y alevosa a Iker Arana en Errekalde?

No es para tanto. Esta OPE se convocó en noviembre inicialmente para 150 plazas de agente de la Escala Básica de la Ertzaintza, pero en el proceso ha trascendido que puede ampliarse a 473 plazas «que no se lleguen a completar en la anterior convocatoria de la 6ª promoción conjunta de la Euskal Polizia». Un total de 3.188 participantes para 473 puestos entra en los parámetros habituales de estas convocatorias abiertas.

Qué decir si además esos puestos están tan bien dotados como dispuso el Departamento de Seguridad en el acuerdo con los sindicatos de la pasada primavera. Entre otras cosas, los opositores que resulten elegidos cobrarán plus de antigüedad desde el primer día. En estas circunstancias, lo sorprendente es que el director de la Academia se sorprenda con el éxito.

Resulta, además, que esta nueva OPE será valorada con criterios más laxos que las anteriores. La Academia los cambió para esta convocatoria después de que el 90% de aspirantes suspendiera la anterior, sobre todo por la preceptiva parte sicotécnica. El sábado desde el BEC Goikolea negó que haya una rebaja del nivel. «Sencillamente lo que se ha hecho es que había cuatro pruebas que antes se valoraban cada una por separado, que eran pruebas de habilidades matemáticas, habilidades lingüísticas, etc. Ahora se hace una media entre todas», argumentó.

A falta de más aclaraciones sobre lo ocurrido, no está mal poner algo de perspectiva en el asunto. Los problemas de la Ertzaintza están más que diagnosticados a estas alturas. No tienen que ver realmente con cuántos jóvenes vascos quieren vestir ese uniforme (o ser funcionarios en general), sino con un modelo diseñado hace décadas y muy desfasado, con una composición interna que ha facilitado la derechización y españolización de los agentes, y con una incapacidad de los responsables institucionales para dar otra respuesta que no pase por cesiones y privilegios.

¿Corrigió algo de todo esto la OPE del sábado? Dos días después, desde luego, no tiene pinta.