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La Real asalta San Mamés y da el primer paso hacia la final de Sevilla (0-1)

Los de Matarazzo han firmado un gran partido en San Mamés, donde no vencían desde 2020. Esta vez se lo han ganado a pulso ante un flojo y espeso Athletic. El árbitro ha perdonado un penalti a los rojiblancos en la primera parte. Turrientes ha marcado el gol de la victoria en el primer asalto.

Oskarsson celebrando la victoria, mientras la afición cantaba su canción.
Oskarsson celebrando la victoria, mientras la afición cantaba su canción. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Un nuevo derbi vasco deparaba a Athletic y Real Sociedad a las puertas de la ansiada final de Copa. Un enfrentamiento único lleno de ingredientes para disfrutar de una gran noche de fútbol: respeto mutuo, emociones fuertes, alto ritmo, calidad en ambos conjuntos y la sensación de que cada balón dividido cuenta como si fuera el último. En una semifinal copera los latidos se aceleran, las emociones se intensifican y la Real ha sabido gestionarlas mejor. Los de Matarazzo ganan el primer asalto merecidamente. Anoeta tendrá la última palabra el 4 de marzo en el segundo asalto.

El ambiente se caldeaba alrededor de las 19.00, con un ansiado recibimiento de la hinchada bilbaína a los leones desde la calle Felipe Serrate, perpendicular a La Catedral. Los cánticos y la luz de las bengalas iluminaban el camino del bus hacía el coliseo rojiblanco. Querían aprovechar el factor casa los locales. Por su parte, los aficionados txuri-urdines desplazados iban tiñendo de azul y blanco el sector visitante, no iban a estar solos los de Matarazzo esta noche, recibían a su equipo con vistoso tifo con banderas y con el mensaje ‘Ametsak bizirik dirau’ (El sueño sigue vivo).

Ya en el campo, el conjunto vizcaíno salía a calentar antes de dar comienzo a su sexta semifinal en las últimas siete temporadas, optimista tras dos victorias seguidas ante Valencia y Levante –no pasaba desde agosto–, aunque con varias bajas sensibles en la zaga: Vivian, Paredes y Yuri. Padilla repetía bajo palos, a pesar del error en Mestalla. Monreal volvía a ganarse la confianza de Valverde y completaba la zaga junto a Laporte, Lekue y Adama. Arriba, sin Nico de inicio, Navarro era la principal novedad.

Para el conjunto guipuzcoano era la tercera semifinal en tres años. Llegaba enrachada la Real, invicta en 2026 bajo las órdenes de Matarazzo, pero con bajas importantes en la parcela ofensiva: Sucic, Kubo, Barrenetxea y Zakharyan. El entrenador de New Jersey sorprendía con Caleta en lugar de Zubeldia. Gorrotxategi - Turrientes se colocaban en la sala de máquinas, y Marín se hacía un hueco en la banda.

Intensidad, duelos y poco fútbol

El arranque del partido fue de mutuo respeto y sin un dominador claro. Los defensores de ambos equipos vascos no dejaban ni un centímetro a sus marcas; estaban muy encima. El fútbol se vivía muy lejos de las áreas, y es por ello que se contabilizaron cero disparos a puerta y numerosas faltas. 

Era de destacar la presencia de Lekue en el lateral derecho. Tenía una misión el deustuarra: parar a Guedes. En otras citas como ante el Rangers tuvo que frenar a Černý o en Sevilla contra Lukebakio o Antony del Betis.

Precisamente, por la banda del peligroso jugador portugués llegaba la primera acción de peligro del encuentro. Colgaba un balón al punto de penalti Guedes, despejaba Adama, el balón quedaba muerto y Soler caía dentro del área. Se llevaba Sánchez Martínez el silbato a la boca, pero no pitaba nada, se tropezaba el jugador valenciano.

Se animaba y respondía el Athletic. En una internada de Lekue, que dejaba atrás a su marca con un caño, colgaba un gran centro a Guruzeta, pero el delantero rojiblanco se lo ponía fácil a Remiro, quién cogía el balón fácil con las manos.

Se acercaba el gol txuri-urdin

En el minuto 25 llegaba la ocasión más clara. Todo una ocasión de oro, de las que te puedes llegar a arrepentir. Un buen pase filtrado por el carril central de Guedes, dejaba solo a Marín. El riojano, muy veloz, se plantaba ante Padilla, pero con Lekue incomodando en el final de la carrera, erraba disparando al muñeco. Padilla despejaba a córner.

Volvían los de Matarazzo a acariciar el gol y marcharse merecidamente por encima al descanso. En una falta lateral, botada por Soler, el balón llegaba al segundo palo. Con la caña preparada estaba Jon Martín, libre de marca, remataba casi en boca de gol, pero salía Padilla para tapar el cabezazo. Parada providencial del internacional méxicano, y desesperación de Valverde en el banquillo.

Al borde del descanso, tras un córner rematado por Caleta, el balón impactaba en la mano de Laporte, el ex del City tenía la mano separada y ocupaba un espacio con su brazo. Paraba el encuentro el colegiado, la acción tenía todo los ingredientes para terminar en penalti, pero tras la revisión del VAR, no había pena máxima. El partido se iba al descanso, con polémica y tensión en el verde.

Tras la vuelta de vestuarios, con los leones dormidos, seguían buscando con ahínco el gol los donostiarras. Un disparo de Oyarzabal era respondido con una gran parada de Padilla, el balón se quedaba llorando casi en línea de gol y Marín era el más rápido en cazarlo, disparaba de primeras, pero con Padilla vencido, mandaba el rechace al palo. Estaba perdonando demasiado la Real.

No estaba contento Valverde con lo visto, e introducía cuatro cambios antes del minuto 60, entraban los dos Nicos, Galarreta y Selton. Cambiaba la mitad de la parte ofensiva el entrenador rojiblanco.

El que la busca, la encuentra

A la hora completada de juego, tras muchas llegadas y advertencias de los donostiarras, llegaba el merecido gol. Una acción originada con precisión por Soler, dejaba sólo a Guedes, el portugués veía venir a Turrientes a su par, y le cedía el balón para que el canterano la empujase sin portero. Se besaba el escudo y explotaba el sector visitante, dónde fueron a celebrar los jugadores. 

Aficionados de la Real celebrando el gol (Aritz LOIOLA/FOKU)

No reaccionó el Athletic con los cambios, y la única ocasión manifiesta llegaba en un remate de Nico Williams tras un centro al segundo palo. Por lo demás, los leones apenas inquietaron a Remiro, a pesar de que merodeaban su área al término del encuentro.

Con el pitido final, éxtasis en la grada visitante al son de la nueva canción de moda en Donostia: «Por la mañana café, por la tarde ron, llevame a Sevilla Orri Oskarsson». Ciertamente, está más cerca el conjunto donostiarra de terminar en Sevilla.

Valverde y Matarazzo

Ernesto Valverde, entrenador del Athletic Club, reconoció como merecido el triunfo de la Real pero también lanzó un mensaje de esperanza y dijo que «la historia está llena de situaciones de un tipo y otro».

«Nosotros vamos a coger las que nos han ido bien. Esto es fútbol y no sabemos que pasará en la vuelta. Hoy hay que reconocer que han sido mejores que nosotros y han merecido la victoria», apuntó el técnico del conjuto bilbaíno en su valoración del encuentro.n

«Vamos perdiendo, pero el marcador es corto y hay otro partido. Ellos han estado bien, mejor que nosotros por momentos. Hemos perdido y hay que pensar en la vuelta, aunque antes tenemos unos cuantos partidos que tenemos que intentar ganar», continuó el técnico del conjunto rojiblanco.

Que ese duelo en Anoeta sea dentro de tres semanas es algo «que a nosotros nos viene bien, porque desde que ha empezado el año no hemos tenido una semana limpia». «Venimos arrastrando problemas de lesiones y lo estamos pagando. En cualquier caso, queda tiempo para ese partido. Cuando llegue, vamos a intentarlo como siempre hemos hecho», incidió.

«Nos han faltado recursos ofensivos. Lo hemos intentado en el primer tiempo, llegábamos, pero nuestras llegadas no eran buenas. Hemos tenido varios disparos, algún remate centrado. Ellos defendían bien porque se sienten cómodos en esas situaciones de centros laterales. No hemos llegado con mucha claridad», detalló.

«En el segundo, menos todavía. Se venía que ellos en alguna jugada nos podían hacer daño y, de hecho, nos lo han hecho. Han hecho una buena presión y esa pérdida nos ha condenado. Es lo mismo que estábamos intentando nosotros, pero no lo hemos conseguido», lamentó además el técnico del Athletic.

«La vuelta no es la semana que viene, ahora tenemos alguna semana limpia para poder estar más tranquilos, recuperar jugadores, recuperarnos nosotros y afrontar los partidos de Liga, que son importantes. Luego, veremos quién está mejor en el partido de vuelta», concluyó Valverde.

Por su parte, el técnico de la Real Sociedad, Pellegrino Matarazzo, se mostró cauto porque cree que «con la actuación del equipo podíamos haber marcado algún gol más».

«Queda un partido más y no podemos pensar que está todo hecho. Hemos controlado el partido, ha habido fases en las que hemos estado muy bien hoy, hemos jugado muy bien», valoró el técnico.

Valverde cree que a su equipo le faltaron recursos ofensivos y Matarazzo habla de «efecto Real, no efecto Matarazzo»

 

En este mismo sentido Matarazzo indicó que «hemos hecho un partido muy completo, muy maduro, estoy contento con el resultado». No obstante, puntualizó que «si hay alguna crítica es que hemos desperdiciado algunas oportunidades claras». «Pero aun así, no hemos bajado los brazos y hemos seguido con mentalidad a la hora de conseguir el resultado», apostilló.

Una de las claves de la victoria fue la buena entrada de su equipo tras el descanso. «Estoy contento por cómo hemos entrado en la segunda parte. Lo hablamos hace un par de semanas, el objetivo es empezar con esa inercia. Vamos en el buen camino. Han salido con hambre, estoy muy contento de que hayamos salido con esa inercia a la segunda parte», se felicitó.

Valoró también la acción del penalti no pitado en el área del Athletic. «El cuarto árbitro nos ha explicado que era posición natural del cuerpo, pero yo no sé si esa era una posición natural. El árbitro ha hecho un buen trabajo hoy, pero para mí eso es penalti. He visto muchos de ese tipo que se han pitado», protestó.

El técnico de Nueva Jersey quiso también reconocer la buena labor colectiva que se está haciendo en la Real Sociedad desde su llegada. “Los chicos lo están haciendo bien, todo el mundo en el club está trabajando bien. No es ‘efecto Matarazzo, es un ‘efecto Real Sociedad’. Está todo conectado. Vamos todos juntos, el staff, los jugadores, los aficionados… siguiendo así, los resultados se irán consiguiendo”, concluyó.