
Con un presupuesto de 568.000 euros, ya están concluidos los trabajos de la primera fase de rehabilitación de la parte no operativa de la estación de Lutxana –la que da al barrio barakaldarra–, de tal forma que este espacio se convertirá en una subsede del Museo Vasco del Ferrocarril.
Así, se han reformado los andenes y aledaños de esta estación construida en 1894 para convertirlos en una nueva área expositiva y mejorar su accesibilidad, en lo que era la línea Irauregi-Lutxana Barakaldo, que fue desclasificada de la red de interés general estatal en 2018 y transferida a Lakua.
El proyecto ya ejecutado ha apostado por reforzar el espíritu estético de principios del siglo XX en cuanto a acabados, marquesinas, iluminación y cierres, manteniendo en todo momento la operatividad y funcionamiento del servicio regular que ofrece Renfe.
Posteriormente, Euskotren colocará en las vías en desuso diverso material histórico, destacando la locomotora Guipúzcoa, un coche salón, un coche de primera clase, un coche de tercera y un furgón, estos últimos donados recientemente por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbo.
Durante una segunda fase, se procederá a la reforma del interior del edificio, cuya planta baja –que en su momento acogió los gabinetes del jefe de estación y zona de espera de viajeros, entre otros servicios– se acondicionará para ser utilizada por la ciudadanía.
Simbolismo
Por su parte, en la planta superior, en la que se ubicaban la residencia de trabajadores de la estación y la venta de billetes, está previsto crear un nuevo espacio expositivo de elementos ferroviarios históricos.
De este modo, la estación dispondrá de un uso mixto. Continuarán circulando trenes de cercanías por el haz de vías más cercano al río Nervión (de administración estatal) y servirá de museo en la parte más próxima al barrio (de propiedad autonómica).
Lutxana contará así con un centro de interpretación del patrimonio ferroviario en un punto de la geografía vasca con gran simbolismo en esta materia, dado que fue una de las mayores confluencias del Estado español a finales del siglo XIX e inicios del XX.
En concreto, cinco ferrocarriles tenían ahí su origen, con el objetivo de trasladar el hierro extraído de las minas de El Regato (Barakaldo) y La Arboleda (Trapagaran) hasta los cargaderos de la margen izquierda del Nervión rumbo a otros países. También era parte del Ferrocarril de La Robla que unía León y la localidad vizcaina.

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