
El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU (CEDAW por sus siglas en inglés) ha recibido una solicitud de GEBehatokia para que «la imprescriptibilidad del delito de tortura sea reconocido expresamente como obligación y compromiso internacional, de manera que su cumplimiento por parte de los estados sea ineludible y no sea utilizado como argumento que posibilita la impunidad de sus perpetradores».
La iniciativa viene al hilo de lo ocurrido con Iratxe Sorzabal. La presa vasca fue absuelta en un caso por la Audiencia Nacional al asumir esta que «la acusada fue sometida a tratos inhumanos durante su detención, en marzo de 2001» por parte de la Guardia Civil.
Tras esperar «un tiempo prudencial», GEBehatokia presentó una demanda de reapertura de su denuncia de torturas, en coherencia con la absolución. Y es que en su día el Juzgado número 13 de la Audiencia Nacional tramitó esa denuncia contra los guardias civiles que la detuvieron, pero la archivó «sin prácticamente ninguna investigación».
Esta demanda ha quedado también a la espera de resolución. Pero mientras hay respuesta, GEBehatokia ha dado otro paso que ya anticipó, acudiendo a la esfera internacional, y concretamente al CEDAW.
Recuerda diferentes hechos reveladores: las once resoluciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenatorias para el Estado español por no investigar torturas, la resolución del Comité contra la Tortura de la ONU sobre el caso de Raúl Fuentes (que remarcaba como imprescriptible este delito), los informes oficiales del IVAC, los reconocimientos como víctimas ya a decenas de personas torturadas... Y concluye de todo ello que «la judicatura sigue garantizando la impunidad a los torturadores, haciendo la política del avestruz, como si todas estas evidencias y estos varapalos de instancias internacionales no fueran con ellos».
Tortura machista
Explica GEBehatokia que «es la primera vez que un caso de una mujer vasca torturada en el marco del conflicto político se presenta ante esta institución de Naciones Unidas (CEDAW)». Recuerda su «claro testimonio» en diversos juicios en la Audiencia Nacional: «Los guardias civiles eran todos hombres. Yo para ellos no era ni persona ni militante, yo para ellos era una ‘puta zorra’ y ya está. Mientras me ponían la capucha y los electrodos en el coche, además entre todos me sobaban. Y en Madrid me desnudaron toda».
«El sistema patriarcal y la misoginia han sido omnipresentes en los tormentos sufridos durante los periodos de incomunicación a las mujeres detenidas en el marco del conflicto vasco: interrogatorios en estado de desnudez, tocamientos, violaciones, torturas psicológicas, amenazas de agresiones sexuales, burlas y vejaciones... han sido un patrón constante de actuación en las torturas como está trayendo a la luz la comisión de valoración en aplicación de las leyes en la CAV y Navarra –recalca GEBehatokia–. Desde GEBehatokia tenemos disposición a agotar todas las posibilidades para dotar al tormento vivido por Iratxe Sorzabal de total verdad y justicia, incluida, claro está, el enjuiciamiento y, en su caso, la condena a los perpetradores».

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