Imanol Carrillo
Kirol-erredaktorea / Redactor deportivo

El sol termina cegando más a la Real ante un Oviedo colista pero atrevido (3-3)

El equipo colista de Primera se ha adelantado al comienzo de la segunda parte con dos goles de Viñas, pero Óskarsson, recién incorporado, ha acortado distancias de cabeza, Caleta-Car ha puesto el empate, el islandés, en el 90, ponía por delante a su equipo... hasta que Bailly ha puesto el 3-3 final.

Oyarzabal se queja de un golpe en una entrada de Nacho Vidal.
Oyarzabal se queja de un golpe en una entrada de Nacho Vidal. (Jon URBE | FOKU)

¡Locura en Anoeta con seis goles y empate a tres! Quién lo diría cuando era el colista quien visitaba Anoeta. Cierto es que la semana pasada la Real sufrió la primera derrota de la era Matarazzo, pero lo hizo en el Santiago Bernabéu, que podría entrar en las previsiones. En cambio, nadie pensaba ni mucho menos en un empate este sábado ante el Oviedo.

Tras una primera parte aburrida y sin ritmo, todo ha cambiado en la segunda: los asturianos han dado dos mazazos en dos minutos con goles de Viñas para tomar una buena renta que los txuri-urdines han podido remontar con dos tantos de Óskarsson y otro entre medias de Caleta-Car, pero Bailly, en el 93, ha puesto el empate final (3-3).

¡Por fin ha lucido el sol! Después de tantos días seguidos de lluvia, los rayos de luz han contaminado el ambiente para que los 30.917 aficionados que se han reunido a la hora de comer en Anoeta generasen la vitamina D necesaria en sus cuerpos.

De otra vitamina están compuestos los cuerpos de los atletas de la Real Sociedad que han hecho el saque de honor tras conquistar recientemente el Campeonato de España por equipos. Sin embargo, la velocidad de estos deportistas no la han copiado los futbolistas txuri-urdines sobre el terreno de juego. Y es que, con la novedad de Brais Méndez tras sus dos partidos de sanción en detrimento de Soler, que ha pasado una semana ajetreada con una gastroenteritis y el nacimiento de su hijo, el equipo ha sido un compuesto de diésel que ha ido jugando a fuego lento.

El Oviedo también ha tenido mucho que ver en eso, sobre todo en la primera parte. Los asturianos han comenzado muy juntos y no han dado muchos espacios a los donostiarras.
Es verdad que Oyarzabal –ha partido de delantero, pero se ha movido por todos los lados de ataque– solo ha tardado cuatro minutos para realizar su primer disparo, pero el juego se ha ralentizado, con demasiados parones.

De hecho, no ha sido hasta el final de la primera parte cuando mejores ocasiones se han visto como para despertar de la siesta a los más aburridos. En el minuto 43, una rápida jugada entre Chaira y Viñas ha acabado con un disparo del primero arriba. Justo en la siguiente jugada ha respondido la Real, con un disparo de Brais que la ha detenido el portero del Oviedo. Y los primeros 45 minutos han acabado con una aún más clara, de Chaira, en un pase largo que Aramburu ha calculado mal en su salto. Menos mal que ha enviado su disparo desviado ante Remiro.

Otro partido distinto

Pero todo ha cambiado en la segunda parte, momento en el que ha entrado Yangel Herrera por Turrientes. De lo que podía haber sido un penalti a Oyarzabal que el colegiado no ha señalado, se ha pasado a dos golpes seguidos del Oviedo con dos goles de Viñas. En el primero, ha marcado de cabeza tras centro de Hassan por la izquierda. Y en el segundo, ha aprovechado un mal despeje de Remiro –ha dudado si despejar o hacer otra cosa– tras centro cerrado de Hassan por la derecha.

Para más inri, Marín y Aramburu han sido sustituidos por Óskarsson y Odriozola, pero este último ha tenido que retirarse cuando en su primera acción se le ha ido la rodilla izquierda. Se ha marchado llorando y cojeando.

Una de cal y ora de arena, porque en el 64 Óskarsson se ha pasado al ron, haciendo gala de la canción en su honor, para acortas distancias con un cabezazo inapelable tras centro por la izquierda de Sergio Gómez.

Y el que la sigue, la consigue. Ya en el 87, aunque ha habido emoción por si se anulaba, Caleta-Car ha marcado el empate con un cabezazo dentro del área pequeña. Los asturianos se han quejado de una posible falta del defensa txuri-urdin, pero el colegiado ha señalado el empate.

Aún habría más emoción. Y es que de nuevo Óskarsson ha cambiado el ron por el marianito para anotar el 3-2 en un contraataque y pase de Guedes. Era el minuto 90, todo el mundo celebraba ya la victoria, ¡y vaya victoria!, hasta que Bailly ha cegado a todo Anoeta con el gol del empate a tres final. Tercer gol del Oviedo y tercer gol a balón parado de los asturianos ante la Real. Algo a tener en cuenta cuando se pongan a pensar más en frío.