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Muere un refugiado casi ciego tras ser detenido por el ICE y luego abandonado sin su bastón

La muerte del refugiado rohingya Nurul Amin Shah Alam ha causado una conmoción en la ciudad de Buffalo, EEUU. Prácticamente ciego y sin conocer inglés, fue capturado por agentes del ICE, quienes, tras comprobar que no podían deportarlo, lo abandonaron en un lugar desconocido para él.

Cartel difundido por la familia del fallecido para tratar de localizarlo.
Cartel difundido por la familia del fallecido para tratar de localizarlo. (NAIZ)

Nurul Amin Shah Alam ha aparecido muerto a poco más de seis kilómetros de distancia de la tienda de donuts donde fue abandonado por agentes del ICE en la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York. Era un ciudadano birmano, de la perseguida etnia rohingya, que tenía la condición de refugiado político.

Shah Alam, de 56 años, estaba prácticamente ciego y se orientaba gracias a su bastón. Se le buscaba desde el día 19 de febrero, cuando le dejaron los agentes de migración en ese establecimiento después de que abonara una fianza. 

«Buffalo es una ciudad que acoge a los refugiados y cree que el Gobierno debería proteger la dignidad humana, no ponerla en peligro. El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (U.S. Customs and Border Protection) no cumplió con ese estándar básico», ha denunciado el alcalde de la ciudad, Sean M. Ryan.

«La muerte evitable de Nurul Amin Shah Alam es profundamente perturbadora y una negligencia grave del deber por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos», sostiene el regidor.

Se sabe que carecía de bastón cuando fue puesto en libertad porque los agentes le forzaron a firmar una declaración de culpabilidad por los cargos de allanamiento y posesión de un arma, que precisamente era una vara de cortina que usaba a modo de bastón para orientarse.  

El abogado de la familia de Shah Alam, Benjamin Macaluso, ha relatado que la detención se produjo después de que el refugiado no atendiera las órdenes de la Policía de bajar la barra de la cortina. Por ello le dispararon con una pistola táser y lo golpearon, para después detenerle.

Macaluso ha manifestado que el fallecido carecía de visión por completo en un ojo y veía muy borroso con el otro. 

El establecimiento donde fue abandonado se encuentra a más de un kilómetro de donde vive la familia del refugiado. Aquel día, los termómetros de esa ciudad oscilaron entre -1,3 y -6,9 grados centígrados. Desde entonces y hasta el hallazgo del cadáver, la temperatura máxima no ha llegado a superar los dos grados.