Kazetaria / Periodista
Entrevista
Giancarlo Ferrero
Capitán del Varese entrenado por Galbiati

«Galbiati ha contagiado al equipo con su energía positiva»

Giancarlo Ferrero fue capitán de Varese cuando el actual entrenador de Baskonia estaba en el club de Luis Scola como ayudante. «Sabe tocar perfectamente las teclas de cada uno y es muy importante para él la cercanía con la afición», destaca.

Ferrero, celebrando un triunfo con Varese en la temporada en que coincidió con Galbiati.
Ferrero, celebrando un triunfo con Varese en la temporada en que coincidió con Galbiati. (Fabio Aberna | NurPhoto via AFP)

Cuando Paolo Galbiati, después de la victoria en la Copa en València, evocaba su experiencia en Varese, en la Lega Italiana, probablemente entre sus pensamientos estaría también el capitán de aquel equipo, capaz de salvarse a pesar de una tremenda penalización (13 puntos) en medio de la temporada 2022-23: Giancarlo Ferrero. 

Experimentado alero convocado en varias ocasiones por la selección italiana, Ferrero ahora viste la camiseta de Brescia, vigente subcampeón, y alterna su actividad en la cancha con otro tipo de trabajo, después de haber acabado la carrera de Economía en la Universidad: asesor financiero. Un mirlo blanco en el panorama del basket italiano. 

Con Galbiati ha mantenido el contacto y la amistad. Se escriben mensajes de vez en cuando, y por supuesto fue entre los primeros en felicitar al entrenador de Baskonia después del triunfo en València. Hemos hablado con Giancarlo para hacernos una idea desde un punto de vista más cercano sobre cómo es «el capo de Vimercate». 

¿Cómo fue aquella temporada?

Para nosotros, absurda. Sin penalización, que además fue debida a la gestión anterior a la de Luis Scola, hubiéramos acabado cuartos, peleando en los playoff. Por contra, nos salvamos en las últimas jornadas.

El entrenador era el estadounidense Matt Brase, pero también estaba Paolo Galbiati de asistente.

Sí, en realidad la gestión del equipo era doble, con los papeles muy claros. El club había apostado por Brase, muy prometedor [ahora está en los 76ers de Philadelphia como asistente en la NBA], pero le habían puesto al lado un técnico italiano que conocía bien nuestro baloncesto y por supuesto nuestro idioma. 

¿Cómo se estructuraba el trabajo del equipo?

En primer lugar, Galbiati fue elegido también porque compartía los mismos principios de Brase: ritmos altos en el juego ofensivo y gran atención a la defensa. En el club no le dieron mucha importancia al hecho de que en la temporada anterior Paolo hubiese descendido a Segunda División con Cremona. Cada mañana nos reuníamos en la cancha de entrenamiento para hacer tanto sesiones defensivas como de tiro, o de técnica pura. Con Paolo encargado de seguir a cada uno de manera específica y por grupitos. 

¿Qué tal fueron los resultados?

Se creó enseguida una buenísima relación entre nosotros. Al final entre Brase y Galbiati era como tener dos entrenadores en uno, pero la manera con la cual Paolo te transmite su pasión para el baloncesto es única: él vive para el baloncesto, siempre con un sentido crítico y con una fuerte voluntad de afirmarse. 

Eso también se ha visto en Gasteiz...

Paolo sabe tocar perfectamente las teclas técnicas y emocionales de cada jugador, es un gran motivador. En este sentido es un líder, una persona especial, porque cada jugador tiene necesidades distintas. 

«Paolo es un especialista de las ‘luces verdes seguidas’, como si fuera en coche pasando semáforos. Consigue llevar a sus equipos al mejor momento en esa semana de Copa»

¿Y con usted, el capitán, cómo se portaba?

Conmigo fue bastante sencillo. Se comportó en plan facilitador, quería siempre compartir las ideas, sobre todo, o incluso buscar consejos: ‘¿Cómo ves esto?’ o ‘¿Esto te parece bien?’. Desafortunadamente para mí, llegó cuando ya mi experiencia de ocho temporadas en Varese estaba acabando y yo tenía ya 36 años. Ojalá hubiera podido tener a Paolo en el apogeo de mi carrera.

¿Cuál es el secreto de Galbiati para ganar tantas copas?

Me gusta decir que es un especialista de ‘las luces verdes seguidas’, como si fuera en coche pasando semáforos. Consigue llevar a sus equipos al mejor momento en esa semana de la Copa, donde no se puede fallar y hay que estar todos superunidos, hinchas incluidos.

Se ha visto, de hecho, el cariño de la hinchada de Baskonia con él: ya es un ídolo en Gasteiz.

Contaré una anécdota sobre aquella temporada en Varese. Después de la penalización, que nos bajó a puestos de descenso cuando estábamos en plena pelea para los playoff, teníamos que ir a jugar a Trieste una especie de desempate para la permanencia. Nos reunimos allí fuera de nuestro palacio de deportes en Varese para luego viajar a Trieste, y Galbiati se puso a animar la afición como si fuera uno de ellos. Obviamente ganamos; 83-80.  

Pues sus inicios en Gasteiz no fueron fáciles...

Yo creo que ha tenido adaptarse mucho a la nueva realidad. Nunca es fácil para un entrenador italiano, además joven como él, imponerse en el extranjero. Pienso también que tener a un compatriota como Matteo Spagnolo ha sido decisivo, aunque sea igual para desahogarse en los peores momentos en el mismo idioma. Al final creo que ha contagiado el equipo con su energía positiva. Creo que tiene un futuro luminoso por delante.