
Donostia se ha convertido en la primera capital vasca en contar con un protocolo de actuación ante incidentes de odio a través del cual el Ayuntamiento pretende reforzar la respuesta institucional ante situaciones de discriminación o violencia de índole racista u homófoba.
El protocolo ha sido elaborado durante 2025 por Sorginlore Elkartea mediante un proceso consultivo que ha contado con la participación de representantes de todos los grupos municipales, personal técnico de las áreas implicadas, así como profesionales y activistas del tercer sector de acción social de la ciudad.
El concejal de Diversidad e Inclusión, Iñigo García Villanueva, ha destacado la importancia de contar con instrumentos «claros» para hacer frente a las actitudes discriminatorias. «Donostia es una ciudad diversa y abierta, y desde el Ayuntamiento tenemos la responsabilidad de proteger esa convivencia», ha recalcado.
El documento establece procedimientos de actuación que implican a diferentes servicios municipales y promueve el trabajo coordinado con entidades sociales y recursos especializados con el objetivo de prevenir, detectar e intervenir ante posibles incidentes de odio, así como ofrecer acompañamiento a las personas afectadas.
Como novedades, introduce una respuesta institucional que no depende de una sentencia judicial, sino que se activa ante «indicios de odio», incorpora el ámbito digital, amplía los canales de acceso para denunciar o comunicar incidentes y apuesta por la justicia restaurativa en casos leves, según informa el Ayuntamiento de Donostia en una nota.
Además, refuerza el papel del Ayuntamiento como agente activo al incluir declaraciones públicas y acciones comunitarias frente a estos hechos.
El protocolo se articula en tres grandes líneas de actuación: la prevención, mediante formación, sensibilización y campañas; la intervención, con un procedimiento estructurado en fases y coordinación entre servicios municipales, policiales y sociales; y la reparación, orientada tanto a la atención individual de la víctima como a la recuperación de la convivencia comunitaria.
En conjunto, supone un «cambio de enfoque», asegura el consistorio, al pasar de una respuesta «centrada únicamente en el delito» a una estrategia «más amplia» que aborda el odio como un fenómeno social, «priorizando la protección de las víctimas y la cohesión social».
El protocolo nace, además, con la voluntad de ser un documento vivo, sujeto a revisiones y adaptaciones a medida que se avance en su aplicación.
En este sentido, el consistorio ha explicado que esta primera versión no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino iniciar un proceso progresivo de mejora en la respuesta institucional frente a las actitudes discriminatorias.
En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, la mayoría de los incidentes relacionados con delitos de odio están motivados por actitudes racistas y xenófobas, ya que suponen dos tercios del total, según el último informe elaborado por la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de EHU, mientras que en segundo lugar se sitúan los relacionados con la orientación sexual o identidad de género.
De los 236 delitos de odio registrados por la Ertzaintza, 35 corresponden a Donostia (15 % del total), mientras que en el caso de Gipuzkoa el peso de estos delitos alcanza el 41 %.

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